7 junio, 2026

Descubren el “GPS interno” de las palomas

AGENCIAS

BONN.- Durante siglos, la capacidad de las palomas mensajeras para regresar a casa desde lugares desconocidos ha desconcertado a los científicos. Ahora, una investigación publicada en la revista Science aporta una posible respuesta: estas aves contarían con una especie de “brújula biológica” ubicada en una parte inesperada de su cuerpo.

El estudio, realizado por especialistas de la Universidad de Bonn y del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal, identificó unas células inmunitarias ricas en hierro presentes en el hígado de las palomas. Estas células, conocidas como macrófagos superparamagnéticos, parecen funcionar como diminutos sensores capaces de detectar el campo magnético terrestre.

Los investigadores observaron que estas estructuras se encuentran muy cerca de fibras nerviosas, lo que sugiere que la información magnética podría transmitirse directamente al cerebro y ayudar a las aves a orientarse durante sus desplazamientos.

Para comprobar su importancia, los científicos realizaron pruebas en las que alteraron estas células en algunas palomas. El resultado fue llamativo: las aves mostraron dificultades para encontrar el camino de regreso y su orientación se volvió errática, especialmente cuando el cielo estaba cubierto y no podían utilizar la posición del Sol como referencia.

Hasta ahora, las explicaciones sobre la extraordinaria capacidad de navegación de las palomas incluían el uso de señales visuales, referencias olfativas, la posición solar e incluso partículas magnéticas en el pico. El nuevo trabajo añade una pieza clave a ese rompecabezas y ofrece una de las evidencias más sólidas de cómo los animales podrían percibir el magnetismo terrestre.

Los expertos consideran que este descubrimiento no solo ayuda a comprender mejor el comportamiento de las palomas mensajeras, sino que también abre nuevas líneas de investigación sobre otras especies migratorias, como algunas aves marinas, tortugas o tiburones, que recorren enormes distancias con una precisión sorprendente.

Además, el hallazgo plantea una pregunta fascinante: si otros animales poseen mecanismos internos para detectar el campo magnético de la Tierra, ¿podrían existir capacidades similares, aún desconocidas, en otras especies? Por ahora, las palomas vuelven a demostrar que esconden habilidades mucho más complejas de lo que aparentan.

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