BERLÍN.- Una expedición científica que estudiaba el hielo antártico terminó realizando un hallazgo inesperado: una isla rocosa que no aparecía en los mapas internacionales y cuya existencia había pasado desapercibida durante décadas.
El descubrimiento ocurrió en febrero de 2026, cuando el rompehielos Polarstern, del Instituto Alfred Wegener de Alemania, tuvo que modificar su ruta debido a una fuerte tormenta. El equipo internacional de investigadores buscó refugio cerca de la isla Joinville, en una zona del mar de Weddell conocida por sus peligrosas condiciones de navegación y densas capas de hielo.
Fue entonces cuando el especialista Simon Dreutter detectó una anomalía en las cartas náuticas. Lo que inicialmente parecía un iceberg cubierto de tierra resultó ser una pequeña isla de roca sólida de unos 130 metros de largo, 50 de ancho y 16 metros de altura.
Aunque algunas cartas antiguas insinuaban la presencia de algo en la zona, ninguna ubicación coincidía realmente con el hallazgo. La isla no tenía nombre, coordenadas oficiales ni registro en bases cartográficas internacionales. Los científicos creen que pudo permanecer “invisible” porque muy pocos barcos habían navegado allí con instrumentos modernos capaces de detectar con precisión el relieve submarino y costero.
El descubrimiento también refleja cómo está cambiando la Antártida. El retroceso del hielo marino en el mar de Weddell ha abierto rutas antes inaccesibles, permitiendo explorar regiones que permanecían bloqueadas gran parte del año. Esto plantea otra incógnita: si la isla siempre estuvo expuesta o si emergió recientemente tras el deshielo.
La nueva isla podría convertirse en un laboratorio natural para estudiar ecosistemas extremos. Los investigadores planean analizar sus rocas, determinar su antigüedad y examinar si alberga microorganismos, líquenes u otras formas de vida adaptadas a condiciones antárticas severas.
Además, el hallazgo demuestra que, incluso en la era de los satélites y la exploración espacial, todavía existen rincones de la Tierra que permanecen prácticamente desconocidos para la ciencia. (Con información de Xataka)

