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CAMPECHE.- Un hallazgo arqueológico en la selva del sureste de México ha revelado la posible existencia de antiguos mercados mayas que permanecieron ocultos durante siglos. Investigadores identificaron alrededor de 50 complejos arquitectónicos con una estructura inusual que sugiere actividades comerciales organizadas en el periodo Clásico, entre los años 250 y 900 d.C.
El estudio, encabezado por el arqueólogo Ivan Šprajc, se apoyó en el uso de tecnología LiDAR, un sistema que permite escanear el terreno desde el aire y “ver” a través de la densa vegetación. Gracias a esta herramienta, fue posible detectar estructuras que a simple vista pasan desapercibidas.
Los complejos están formados por plataformas bajas y alargadas dispuestas en círculos o rectángulos concéntricos. Esta distribución crea pasillos entre las estructuras, lo que los investigadores interpretan como antiguos corredores por donde circulaban compradores y vendedores. Sobre estas bases probablemente se levantaban puestos hechos de materiales perecederos como madera o palma, que no sobrevivieron al paso del tiempo.
La hipótesis de que se trata de mercados se refuerza al comparar estos sitios con espacios similares en ciudades mayas como Tikal y Calakmul, donde existen evidencias más directas de actividad comercial.
Además, muchos de estos complejos incluyen estructuras mayores que pudieron funcionar como almacenes o centros de control, así como altares y áreas ceremoniales, lo que refleja la relación entre comercio y ritual en la cultura maya.
La ubicación de estos espacios también resulta clave: suelen encontrarse cerca de fuentes de agua y en zonas con acceso a caminos, lo que facilitaba el intercambio de productos.
Este descubrimiento ofrece una nueva perspectiva sobre la economía maya, mostrando que el comercio pudo haber sido más organizado y extendido de lo que se pensaba.



