PASADENA.- Un equipo internacional de astrónomos anunció el descubrimiento de HD 137010 b, un exoplaneta rocoso situado a menos de 150 años luz que, pese a tener tamaño y órbita muy similares a los de la Tierra, podría estar cubierto casi por completo de hielo, lo que lo convierte en una especie de “Tierra bola de nieve” fuera del Sistema Solar.
El hallazgo fue descrito en un estudio publicado en The Astrophysical Journal Letters y se basa en datos del telescopio espacial Kepler durante su misión K2. Los científicos detectaron un único tránsito del planeta frente a su estrella, una enana K ligeramente más pequeña y fría que el Sol. Aunque solo se observó una vez, el evento duró unas 10 horas y provocó una disminución de brillo extremadamente sutil, de apenas 225 partes por millón, suficiente para inferir la presencia de un mundo de tamaño terrestre.
Las mediciones indican que HD 137010 b tiene un radio de unas 1.06 veces el de la Tierra y un periodo orbital de aproximadamente 355 días, casi un año. Esto significa que gira alrededor de su estrella a una distancia muy parecida a la que separa a nuestro planeta del Sol. La gran diferencia está en la energía que recibe: debido a la menor luminosidad de su estrella, el planeta solo obtiene alrededor del 29 % de la radiación que llega a la Tierra, un valor comparable al de Marte.
Ese bajo aporte energético tendría consecuencias drásticas para su clima. Los modelos utilizados por los investigadores estiman que la temperatura de equilibrio del planeta podría situarse entre –68 °C y –100 °C, dependiendo de su reflectividad y de la composición de su atmósfera. En la mayoría de los escenarios, estas cifras implican una glaciación casi total, un estado conocido como “snowball planet”, en el que el hielo cubre gran parte o incluso toda la superficie.
Aun así, los científicos no descartan por completo la posibilidad de agua líquida. Si HD 137010 b posee una atmósfera relativamente densa y rica en dióxido de carbono, el efecto invernadero podría elevar lo suficiente la temperatura para permitir la existencia de bolsas de agua líquida en la superficie o bajo el hielo. La propia Tierra pasó por episodios de glaciación global en su historia temprana, y aun así logró mantener ambientes donde la vida sobrevivió.
El descubrimiento resulta también notable desde el punto de vista técnico. Encontrar un planeta de tamaño terrestre con un solo tránsito es algo muy poco común, ya que normalmente se requieren múltiples observaciones para confirmar su órbita. Por ello, el equipo planea nuevas campañas de seguimiento para verificar la naturaleza del objeto y buscar posibles planetas adicionales en el sistema, que podría tener una arquitectura parecida a la del Sistema Solar.
Más allá de la cuestión de la vida, HD 137010 b ofrece un laboratorio natural para estudiar climas planetarios extremos y entender mejor cómo mundos similares a la Tierra pueden evolucionar hacia estados completamente helados, proporcionando una ventana a una de las fases más dramáticas que también vivió nuestro propio planeta. (Con información de Muy Interesante)

