12 agosto, 2026

Dzitbalché mantiene viva la devoción por la Asunción

Harold Amábilis

DZITBALCHÉ.- La memoria religiosa de la Dzitbalché volverá a reunirse este 4 de agosto alrededor de una de las fechas de mayor significado para la comunidad. Se cumplen 63 años de la ceremonia en la que la imagen de la Virgen de la Asunción fue proclamada reina del pueblo, un reconocimiento que permanece como uno de los episodios de mayor arraigo en la historia espiritual de la población y que continúa convocando a generaciones enteras de fieles.

La conmemoración tendrá como acto principal una misa solemne programada para las 18:30 horas, celebración que evocará aquella tarde de 1963 cuando Dzitbalché presenció una ceremonia que quedó inscrita en su memoria colectiva y que, con el paso del tiempo, se convirtió en una referencia permanente de su identidad religiosa.

Aquel 4 de agosto, monseñor Alberto Mendoza y Bedolla, entonces obispo de Campeche, colocó sobre la cabeza de la venerada imagen una diadema de oro elaborada en el estado de Puebla, con la que fue proclamada reina de la parroquia. La ceremonia contó con la presencia de los presbíteros Jesús García Ayala y Felipe Olimán Ortega, además de una nutrida participación de habitantes que acompañaron un acontecimiento recordado hasta la actualidad.

La jornada también quedó ligada al estreno del himno oficial dedicado a la Virgen de la Asunción, obra del sacerdote Leoncio Rivera Vázquez, originario de Tekit, Yucatán, cuya composición ha acompañado desde entonces las principales celebraciones dedicadas a la patrona y forma parte del patrimonio devocional de la comunidad.

La historia de la imagen, sin embargo, comenzó mucho antes de aquella coronación. Existen referencias que sitúan su origen en el siglo XVIII, aunque la tradición popular la relaciona con el año de 1826. 

La coronación fue resultado de un esfuerzo comunitario impulsado por el entonces párroco Felipe Olimán Ortega, quien promovió la integración de comités ciudadanos para reunir los recursos necesarios. Entre quienes encabezaron esa tarea figuraron Idelicia Gómez de Turriza y Martina Mijangos, responsables de la recaudación económica, mientras Teresa Cáceres de Peña coordinó la organización de los festejos que acompañaron aquella celebración histórica.

Con el paso de las décadas, la devoción hacia la Virgen de la Asunción ha mantenido su capacidad de convocatoria y continúa recibiendo peregrinos provenientes de distintos puntos de la península de Yucatán. Los novenarios, las procesiones y la participación de los gremios mantienen viva una tradición que ha logrado resistir el paso del tiempo y que encuentra sustento en una historia transmitida de generación en generación, según la cual la imagen fue donada a la comunidad por un particular luego de ser hallada, origen que fortaleció una expresión de fe que sigue ocupando un lugar central en la vida de la ciudad.

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