MÉXICO.- El mercado de vivienda en renta en México se consolida como una alternativa cada vez más relevante, en un contexto donde la compra de inmuebles se ha vuelto menos accesible. Actualmente, el 16% de las 35 millones de viviendas habitadas en el país se encuentra en arrendamiento, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
La tendencia es más visible en la capital, donde cerca de la mitad de las viviendas ocupadas no pertenece a quienes las habitan. Este fenómeno se desarrolla en un entorno marcado por la informalidad, con contratos poco estandarizados y procesos de negociación variables.
El crecimiento del arrendamiento está vinculado a la disminución en la adquisición de vivienda. En la Ciudad de México, el número de hipotecas mostró una caída significativa en 2025, tras varios años de crecimiento moderado, lo que ha llevado a más personas a optar por rentar.
Factores como la incertidumbre económica, el encarecimiento del crédito y la pérdida de poder adquisitivo han limitado la capacidad de compra. En contraste, la renta, aunque también ha aumentado, resulta más accesible, especialmente cuando se comparte entre varios inquilinos.
Ante este escenario, el sector comienza a transformarse con la participación de plataformas tecnológicas, inversionistas institucionales y asociaciones como la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios, que impulsan mayor formalización y transparencia.
Este proceso incluye contratos estandarizados, transacciones bancarias y nuevos esquemas de inversión, además de ajustes regulatorios como límites al incremento de rentas ligados a la inflación.
A pesar de estos avances, el mercado enfrenta retos estructurales como el déficit de vivienda, la baja digitalización y la alta informalidad, que aún caracteriza a la mayoría de los arrendamientos en el país. (Con información de Expansión)

