La imagen original será resguardada a partir de este 2026; una réplica asumirá las procesiones para garantizar la preservación de la talla histórica
Harold Amábilis
CAMPECHE.- La ciudad amurallada llevó a cabo una de las ediciones más simbólicas del Paseo por Mar del Cristo Negro de San Román, el domingo 6 de septiembre. La festividad, que conmemora la llegada de la venerada imagen a las costas campechanas en 1565, adquiere este año un carácter de transición histórica: el INAH y la Diócesis de Campeche determinaron que, a partir de 2026, la talla original de madera de ébano dejará de participar en procesiones multitudinarias para ser resguardada, cediendo su lugar a una réplica peregrina.

El Paseo por Mar se ha consolidado como uno de los actos más representativos de la festividad, aunque su realización anual es relativamente reciente. El registro más antiguo de esta procesión sobre las aguas data de 1965, cuando se conmemoró el cuarto centenario de la llegada del Cristo Negro. Un segundo paseo se efectuó en 1990, al cumplirse 425 años del acontecimiento; en aquella ocasión, la imagen fue trasladada durante la noche al puerto de Lerma y subida a un catamarán. No fue sino hasta 2008, por iniciativa de la administración parroquial del presbítero Saúl Zavala Priego y con el respaldo del entonces obispo de Campeche, monseñor Ramón Castro Castro, cuando la procesión marítima se instituyó como un evento anual.
La procesión sigue un protocolo definido: tras el periodo de veneración, el Cristo es colocado en un anda de madera, elaborada en los talleres de tornería de Don Chicho Acuña en el año 1990, y trasladado al muelle de San Román. La comitiva incluye vehículo de vialidad, ministerio de ambientación, monaguillos, la imagen sobre grúa —servicio proporcionado por Grúas de Campeche desde 2005—, fieles, charros, bastoneras, grupos jaraneros y peregrinos de Tixkokob, Yucatán, quienes acuden desde 1809.
En el muelle, el Grupo de Colaboradores embarca la imagen en lanchas pesqueras junto al obispo, el párroco, la Reina de San Román, la Chiquitita San Román y representantes de los armadores. El recorrido marítimo dura entre una hora y hora y media, se extiende hasta el estero de San Francisco y la Administración Portuaria Integral, y es escoltado por pescadores que recogen a los peregrinos. Al concluir, la imagen es llevada a la misa multitudinaria en la Concha Acústica y, posteriormente, al Santuario, donde es elevada al Trono: una estructura de diecisiete piezas de madera con plata repujada, decorada con relieves fitomorfos y las Arma Christi.
La decisión de resguardar la imagen original responde a un accidente ocurrido el 1 de mayo, que provocó fisuras en ambos brazos, daños en la unión de la cruz con su base y desajustes en el recubrimiento de plata. Adriana Velázquez Morlet, directora del Centro INAH Campeche, confirmó que los daños son reversibles, pero evidenciaron la necesidad de extremar medidas para proteger esta pieza. El INAH emitió una recomendación formal para que la talla original deje de salir en procesiones, medida acogida por la Rectoría del Santuario.
La réplica “el hermano”, ya utilizada en visitas parroquiales y procesiones instituidas por el párroco Juan Alberto Arcos Arana, asumirá los recorridos públicos, incluidos el Paseo por Mar y el Paseo por Tierra. La imagen original permanecerá en su nicho como centro de veneración.
El Paseo por Mar de este año, en el marco de los festejos que se extienden del 15 de agosto al 27 de septiembre, marca el cierre de una era y el inicio de otra. La tradición se renueva para preservar una devoción que ha acompañado a Campeche por más de cuatro siglos y medio.






