Delincuentes allanan nuestras instalaciones, en un claro intento de intimidación al que no cederemos; ante el amedrentamiento, mantendremos nuestra línea editorial, objetiva, de investigación y denuncia
REDACCIÓN
CANCÚN.- La irrupción de uno o más delincuentes desconocidos en las instalaciones de El Despertador de Quintana Roo, el pasado domingo, no sólo se suma a las estadísticas de los incontables hechos de inseguridad que enfrenta cotidianamente la ciudadanía del municipio Benito Juárez —y de toda la entidad—, sino que por sus características representa un claro acto de amedrentamiento contra este medio de comunicación.
El ingreso de los criminales a través de un cubo de luz a plena luz del día, alrededor de las 5:30 de la tarde, hace temer por lo que pudo haber sucedido, pues poco tiempo antes se había retirado de las instalaciones la recepcionista, quien se había quedado sola en el edificio luego de concluir los trabajos de impresión de nuestro semanario.
La irrupción, desde un predio aledaño, así como la presencia de supuestos “halcones” sobre la avenida Talleres vigilando el periódico a lo largo del domingo pueden ser constatadas por el C5, pues una de sus cámaras de vigilancia se encuentra a corta distancia, sobre la avenida Kabah.
Existe, además, el antecedente de un ataque sufrido el 1 de mayo de 2017, meses antes de que el primer ejemplar de nuestro diario impreso saliera a la luz, aunque desde entonces manteníamos ya una presencia activa en las redes, cuando un comando armado ingresó en las oficinas y mantuvo privados de su libertad durante más de una hora y media a los trabajadores presentes, entre agresiones físicas y amenazas de muerte. Cabe señalar que aunque se interpusieron 11 denuncias ante la Fiscalía General del Estado, incluyendo una por violación, nunca se le dio seguimiento a ninguna, de hecho ni siquiera fuimos informados de la apertura de alguna carpeta de investigación.
En este nuevo allanamiento, al menos uno de los delincuentes recorrió a placer las instalaciones de El Despertador, aunque sin robar absolutamente nada, cubriéndose siempre el rostro y utilizando un pliego de papel para impedir que las cámaras de seguridad captaran algunas características físicas, como tatuajes, que pudieran facilitar su identificación, lo que confirma que se trata de un profesional cuya intención era intimidar, en un claro atentado contra la libertad de expresión y un nuevo ataque al periódico y a quienes ahí laboramos.
Tras lo sucedido, hemos recibido la solidaridad de muchos amigos de los medios de comunicación y establecimos contacto con la organización Artículo 19, ante la cual documentamos los hechos captados por los videos de nuestras cámaras; pronto, además, estaremos iniciando un movimiento para garantizar nuestra seguridad y la de cualquiera que ejerza el periodismo.
En ese contexto, acudiremos a medios de comunicación y organismos internacionales para dar a conocer el ambiente de inseguridad en el que laboran los periodistas de Quintana Roo, muchos de los cuales han sido y son víctimas de asedio y hostigamiento no sólo de grupos criminales, sino de las propias autoridades. Cabe recordar que en los últimos seis años, de acuerdo con un recuento del medio Los Angeles Press, en el estado se perpetraron cuatro asesinatos de periodistas —ninguno de ellos aclarado—, dos intentos de homicidio, uno de ellos torturado con violencia sexual y tres encarcelamientos con delitos fabricados, uno de ellos torturado en prisión.
Hacemos constar que en El Despertador de Quintana Roo no cederemos ante la intimidación y ante cualquier ataque mantendremos nuestra línea editorial, de investigación y denuncia, objetiva y siempre sustentada, y responsabilizamos a las autoridades estatales y municipales de lo que nos pueda suceder, dentro o fuera de nuestras instalaciones, a cualquiera que trabaje en este medio de comunicación o de cualquier otro.
Sociedad civil se solidariza con El Despertador
Empresarios y dirigentes de organizaciones civiles externaron su solidaridad con El Despertador de Quintana Roo, ante lo sucedido.
Incluso, hubo quienes destacaron que podría considerarse como un atentado a la libertad de expresión, en virtud de que es un medio que ha sido puntual en las denuncias públicas en torno al tema de la seguridad.
Eduardo Galaviz Ibarra, representante del Observatorio Legislativo de Quintana Roo, expresó: “es un hecho reprobable, si en el hecho está considerado que pueda ser por las denuncias públicas que realizan. Esperemos que se haga una investigación a fondo de esta situación”.
Por su parte Julio Villarreal Zapata, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (Canirac) en Cancún, dijo que es una tristeza ver este tipo de situaciones todos los días en la ciudad.
“Aquí tenemos que ser participativos todos, ustedes como medios de comunicación hacen una labor importante para denunciar lo que está ocurriendo y es lamentable que hoy les haya tocado ser víctimas de esta inseguridad que tanto nos afecta”, señaló.
Incluso dijo que habrá que exigirle a las autoridades ministeriales que hagan su trabajo una vez que se interponga la denuncia para que caigan los delincuentes.
“El Despertador cuenta con nosotros como ciudadanos y como empresarios y nos sumamos a la exigencia para que esto no quede impune”, acotó.
Finalmente, Eloy Peniche Ruiz, expresidente del Consejo Coordinador Empresarial del Caribe (CCEC), apuntó que lamentablemente los hechos delictivos son “el pan de todos los días”.
Ante esta situación, agregó, “El Despertador no debe dejar de insistir en su función como medio de comunicación, no dejarse intimidar y además de interponer las demandas penales, no dejar de denunciar públicamente lo que disrismente está ocurriendo en toda la entidad”.
“Nuestra solidaridad con el medio y su equipo de trabajo y ojalá haya justicia para que atrapen al o los responsables”, concluyó.
























