LONDRES.- Las preocupaciones económicas no solo afectan el estado de ánimo o la calidad de vida: también podrían acelerar el envejecimiento del cerebro. Un estudio realizado por investigadores del University College de Londres encontró que las personas que enfrentan dificultades financieras durante muchos años presentan un mayor deterioro cognitivo conforme envejecen.
La investigación siguió a 2 mil 759 personas durante varias décadas. A lo largo de su vida adulta, los participantes respondieron preguntas sobre sus ingresos y sobre problemas cotidianos relacionados con el dinero, como la dificultad para llegar a fin de mes o pagar sus cuentas.
Posteriormente, los científicos evaluaron su memoria y velocidad para procesar información cuando tenían 53 años. Además, un grupo de voluntarios se sometió a estudios de resonancia magnética entre los 69 y 71 años para conocer el estado de su cerebro.
Los resultados mostraron que quienes vivieron durante largos periodos con ingresos bajos o problemas económicos persistentes obtuvieron peores resultados en las pruebas cognitivas. En la vejez, también presentaban un mayor encogimiento del cerebro y otros cambios asociados con el deterioro cerebral.
Según los investigadores, la clave no son los episodios aislados de dificultades financieras, sino la acumulación de estrés económico a lo largo de los años. Esa presión constante podría influir en distintos procesos del organismo y afectar progresivamente la salud del cerebro.
El estudio también encontró que los hombres con problemas económicos persistentes tendían a mostrar un deterioro cognitivo mayor que las mujeres en condiciones similares. Los autores consideran que esto podría estar relacionado con diferencias en hábitos de salud, como un mayor consumo de tabaco y alcohol, además de una respuesta distinta al estrés financiero.
Los especialistas aclaran que los problemas económicos no determinan por sí solos el desarrollo de enfermedades como la demencia. Sin embargo, sostienen que reducir la pobreza y ofrecer apoyo a quienes viven bajo presión financiera constante podría convertirse, además de una medida social, en una estrategia para proteger la salud cerebral y favorecer un envejecimiento más saludable. (Con información de RT)

