17 abril, 2026

El Maistro y el Alumbro – Recuerdos – La Covacha del Aj Men

Claudio Obregón Clairin

—Maistro, tengo un recuerdo que constantemente aparece en mis pensamientos y me inquieta.

—¿Qué es lo que te inquieta?

—Siento que me roba energía.

—Si lo atiendes, es normal que te moleste.

—Pero es que no puedo quitarlo de mis pensamientos.

—¿Intentaste ya nombrarlo “pensamiento” en tres ocasiones seguidas?

—Sí, y por un instante me deja tranquilo, pero luego vuelve con más intensidad.

—¿Es un recuerdo culposo?

—No lo considero culposo

—Entonces ¿qué tipo de recuerdo es?

—Es que no pude decirle antes de que partiera cuánto la quería…

—¿A quién?

—A mi seguridad.

—Entonces lo que te trastorna es la pérdida y tu actual circunstancia dubitativa.

—Sí, algo así.

—¿Cómo algo así? Analiza lo que te pregunto: es o no es… No respondas sin analizar

—…. … Sí, es una pérdida, pero también me enojo conmigo mismo por haber perdido la oportunidad de decirle cuánto la quería … Y sí, eso es lo que me molesta.

—¿Te gustaría que fuera diferente? ¿Que de pronto, por un acto de magia o de voluntad, pudieran despedirse amorosamente y que entonces no tuvieras ese pensamiento obsesivo?

—Sí, Maistro… Sería fantástico…!!!

—Pues no se puede.

—¿Entonces, por qué me lo dice?

—Porque eres un tarugo.

—Maistro, está usted jugando conmigo.

—Como tu Ego juega contigo y es que tú no te das cuenta de que las acciones suceden y son lo que son, por eso es importante estar atento y en tu caso lo mejor sería hacer poco, entre más quieres hacer, menos controlas las consecuencias de tus actos

— Maistro, me da la sensación de que está siendo duro conmigo.

— ¡Ese es el punto! “La sensación” es lo primigenio, lo básico, la sientes en tu cuerpo porque, ante todo, eres un ser emocional y las sensaciones te generan emociones que invariablemente dirigen a tus acciones. Es penoso e inútil que recuerdes los estragos que han provocado tus actos del pasado, pero es una estupidez lamentarte de lo que no hiciste… 

El Alumbro guardó un largo silencio….  Miró un haz de luz que atravesaba una puerta de madera, fijó su atención en las delicadas partículas de polvo que se hacían visibles al pasar por el haz de luz, notó que se movían rápidamente, surgían de la oscuridad, se hacían visibles y luego desaparecían… Reflexionó que quizá como esas partículas de polvo, venimos a la vida desde la oscuridad y nuestras existencias son comparables a las partículas que cruzan un haz de luz… Quizá entonces —concluyó el Alumbro— el sentido de la vida sea percatarnos de que estamos atravesando un haz de luz.

El Maistro se levantó y habló al Alumbro:

—Muy bien, ahora párate.

El Alumbro sintió que la voz del Maistro retumbaba en su vientre y se levantó.

—Tu reflexión generó energía en tu cerebro intestinal y ahora que te levantaste se está expandiendo por todo tu cuerpo. Es una sensación que proviene de un pensamiento y no al revés, como siempre ocurre, te felicito. Ahora siéntela recorrer todo tu cuerpo… Avistaste una certeza, quizá un acuerdo universal o ambos, lo sustancial ahora es que te sientes seguro, motivado, fuerte… Escucha: el asunto de la existencia se trata de sensaciones, es por ello que la sensación de pérdida es relativa. Si le damos cabida en nuestros pensamientos por supuesto que nos sentiremos desvalidos, estaremos desperdiciando energía y olvidando lo bello que es existir.

El Maistro se acercó al oído del Alumbro y le dijo:

—La seguridad nace en las sensaciones… Procura hacerte responsable de tus sensaciones, así dejarás de añorar lo que no existió.

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Fotografía: Claudio Obregón Clairin

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