18 julio, 2026

El mito de las ocho horas de sueño a revisión

AGENCIAS

NUEVA YORK.- Durante años se ha repetido que dormir ocho horas cada noche es la fórmula ideal para mantenerse saludable. Sin embargo, nuevas investigaciones y la opinión de especialistas sugieren que no existe una cantidad de sueño perfecta para todas las personas y que la calidad del descanso podría ser incluso más importante que el número de horas.

El médico estadounidense Ryan McCormick, en un análisis publicado en The New York Times, explica que la evidencia científica no respalda la idea de un “número mágico” de horas. Diversos estudios indican que el menor riesgo para la salud suele concentrarse alrededor de las siete horas de sueño, aunque las necesidades varían según la edad, la genética, el estado físico y el estilo de vida de cada individuo.

Mientras dormimos ocurren procesos fundamentales para el organismo. El cerebro activa el llamado sistema glinfático, encargado de eliminar sustancias de desecho; aumenta la producción de hormona del crecimiento, que ayuda a reparar músculos y tejidos, y la presión arterial disminuye gradualmente, permitiendo que el corazón y los vasos sanguíneos descansen.

Los especialistas advierten que tanto dormir muy poco como dormir demasiado se ha asociado con mayores riesgos para la salud. No obstante, aclaran que las personas con enfermedades suelen necesitar más horas de descanso, por lo que el sueño prolongado no necesariamente es la causa de esos problemas.

Otro aspecto clave es mantener horarios regulares. Acostarse y levantarse aproximadamente a la misma hora favorece un sueño más reparador que intentar alcanzar una cifra fija de horas con un descanso fragmentado o irregular. Además, los expertos recomiendan no obsesionarse con las aplicaciones o relojes que miden el sueño, ya que la ansiedad por “dormir perfecto” puede terminar afectando la calidad del descanso.

En lugar de perseguir estrictamente las ocho horas, los investigadores proponen prestar atención a una señal mucho más sencilla: despertar con energía, mantenerse alerta durante el día y sentirse bien descansado. Para la mayoría de las personas, ese puede ser el mejor indicador de que el organismo está recibiendo el sueño que realmente necesita.

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