El exsecretario general del Ayuntamiento Benito Juárez, testigo de primera mano del enfrentamiento político que culminó en la efímera disolución del gobierno municipal en 2004, comparte un riguroso análisis de lo sucedido en su libro ‘Y todo ¿para…?, La lucha por el poder en Quintana Roo’
SALVADOR CANTO
Para el exsecretario general del Ayuntamiento de Benito Juárez, Eduardo Galaviz Ibarra, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) no ha aportado nada positivo a la democracia en Quintana Roo; por el contrario, la ha desviado y hasta corrompido.
Así lo comentó durante una entrevista con El Despertador de Quintana Roo en torno a su más reciente libro titulado Y todo ¿para…?, La lucha por el poder en Quintana Roo, en el cual narra lo ocurrido en julio del 2004 con la toma del palacio municipal de Benito Juárez orquestada por el gobernador Joaquín Hendricks Díaz, la desaparición de poderes y la creación de un Concejo Municipal tras la renuncia de la mayoría de regidores que eran afines al dirigente nacional del PVEM, Jorge Emilio González, quien se había molestado con el entonces alcalde, Juan Ignacio García Zalvidea, porque éste se negó a hacer modificaciones de uso de suelo en unos predios que el llamado “Niño Verde” ya había negociado, como quedó evidenciado en videograbaciones que circularon en aquella ocasión. “Fue uno de los capítulos más bochornosos y negros de la historia política del estado”, consideró.
De Viva Voz, el también presidente del Observatorio Legislativo de Quintana Roo, subrayó su convicción de que hasta la fecha el PVEM carece de principios absolutos, no tiene una estructura de valores adentro de su ideología y tampoco cuenta con una formación de liderazgos al interior, lo que se refleja claramente porque solo buscan el poder por el poder y optan por aliarse con el partido de moda que les garantice seguir gozando de impunidad.
“El resultado ahí está, porque a pesar de que gana Morena la última elección del gobierno del estado y el mayor número de diputaciones, la realidad es que el PVEM está colocando los puntos de decisión clave para el gobierno”, expresó.
En otros temas, opinó sobre la falta de voluntad política de los gobiernos para poner freno a los abusos de transportistas, principalmente del Sindicato de Taxistas Andrés Quintana Roo de Cancún.
Del mismo modo, refirió que el PDU de Benito Juárez tiene que ser un instrumento de ordenamiento de la ciudad y no de beneficio de algunos cuantos funcionarios que obedecen a ciertos intereses.
Hace aproximadamente 10 años, Eduardo Galaviz escribió su primer libro, titulado Andrés Quintana Roo, el pensador insurgente, como una contribución solicitada por María Cristina Castro, quien era directora de la Casa de la Cultura Jurídica de Cancún.
Su nuevo libro se puede conseguir en la Biblioteca Nacional de la Crónica, ubicada en avenida Yaxchilán 21, que abre de 9 de la mañana a cinco de la tarde.
—Don Eduardo, ¿qué significó la toma del palacio municipal en la época de Juan Ignacio García Zalvidea?
—Fue una situación muy difícil en la historia y vida política de Quintana Roo, que muy poca gente lo sabe porque no tienen registrado lo que sucedió y yo considero que fue uno de los capítulos más bochornosos y negros de la historia política del estado.
—Eso marcó el inicio de un partido muy polémico en la historia de Quintana Roo…
—Sí, es un partido que ha aprovechado todas las circunstancias, que no tiene ningún concepto de formación democrática y de principios, es un partido que ha aprovechado todas las coyunturas para poder tener un avance dentro de la estructura política dentro del estado.
—¿Cómo se dio a conocer el PVEM en Quintana Roo?
—En el año 2000 en una alianza con el PAN, hizo una incursión en el estado y en todo el país en donde se involucra un personaje que en ese momento ganó la diputación federal que fue Juan Ignacio García Zalvidea; en esa alianza para las siguientes elecciones locales, quiere postularse “Chacho” como candidato del PAN a la presidencia municipal pero por las grillas internas que existen todavía adentro de ese partido, le dan la candidatura a Rodrigo Tello, quien era hermano del director del Cisen (Centro de Investigación y Seguridad Nacional) en ese tiempo, y tras esa jugada lo que hizo Juan Ignacio fue separarse del PAN e irse como diputado del Partido Verde y también salió como una propuesta para tener mayor presencia en el estado.
Ahí inició una lucha del partido y de la estructura contra el sistema que había en ese momento que era básicamente el PRI. Evidentemente cuando se ganó la presidencia de la República con Vicente Fox y se gana la diputación federal por parte de Juan Ignacio, en ese momento el PRI ve que hay una posibilidad de que pierda algunas de las opciones de triunfo en las siguientes elecciones locales y comenzaron toda una campaña para buscar frenar a Chacho, que ya estaba buscando la presidencia municipal.
Después de una contienda muy fuerte, una elección muy reñida que se vivió en ese momento, gana Juan Ignacio por un margen muy pequeño sobre Víctor Viveros del PRI y en esa elección también estuvo Gastón Alegre como candidato del PRD y el gobernador Joaquín Hendricks ve que puede haber la posibilidad de que también la gubernatura que se iba a renovar en los años siguientes pudiera perderla y emprendió una campaña para retenerle recursos al municipio, para crearle una estructura de limitaciones a su crecimiento.
—¿En algún momento hubo tregua del gobierno del estado en contra de Chacho?
—Sucede que en el 2004 Cancún tuvo la presencia de un evento internacional, que fue el de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y obviamente atrajo la mirada mundial y de la federación, por lo que en ese año las armas se velaron para poder tener un evento con toda la tranquilidad y eso permitió que se detuviera la campaña en contra de Chacho. Sale muy bien el evento, se hace un modelo de trabajo muy diferente a lo que se había hecho en Europa y en otros lugares porque aquí se les dio espacio a los grupos disidentes, a los campesinos que venían de todo el mundo y eso tuvo una incidencia muy importante. Sin embargo, después de eso, vino un problema financiero que comenzó a ahogar al municipio y empieza a tener problemas Juan Ignacio para pagar proveedores y para pagar la nómina porque también el sindicato de trabajadores del ayuntamiento estaba alineado a las estructuras del PRI y tenía el respaldo de algunas organizaciones sindicales como la CNOP, la CTM.
—¿En qué momento el PVEM dejó de respaldar a Chacho?
—Precisamente todo esto se fue generando para crearle una situación adversa y los errores políticos de Juan Ignacio se acumularon, lo que también fue que tuvo una confrontación con la dirigencia del Partido Verde por diferentes motivos y en ese momento el partido se alió con el PRI y le retiraron el apoyo que tenía en el cabildo con un grupo de regidores, dejándole un pequeño grupo a Juan Ignacio y es cuando empiezan a hacer presión para la desaparición de poderes y se vino toda una serie de acontecimientos en donde a pesar de que el empresariado entendió la situación y respaldó a Chacho, se generó una revuelta o rebelión adentro del sindicato para tomar el palacio con el apoyo en ese momento de la CTM porque hay videos en donde se ve a Isidro Santamaría encabezando el movimiento y apedreando el Palacio Municipal
—¿Fue ahí cuando se conformó el Consejo Ciudadano?
—Precisamente ante esta arremetida, fue cuando se creó el Concejo Ciudadano (que encabezó Marisol Ávila Lagos), que después fue eliminado por la Suprema Corte de Justicia porque se evidenció que no se habían realizado los procedimientos para que pudiera haber acceso a un juicio justo para la eliminación del Ayuntamiento en ese momento y se dio marcha atrás e incluso se estuvo a horas de que hubiera una desaparición de poderes en el estado, tanto del Legislativo, del Ejecutivo y Judicial por la falta de acatamiento de las disposiciones de la Suprema Corte de Justicia y esto es una página de la historia en donde se ven las fuerzas políticas que querían conservar el poder y que se incrusta en ellas el Partido Verde, lo que hace que para la siguiente elección tanto del municipio como para gobernador, se alíe el PRI con el PVEM.
—¿Entonces el PVEM se alía al mejor postor?
—En esta parte del libro señalo que de ahí se fue acomodando y ahora se acomodó con otro partido ganador que es Morena para ir teniendo el control de todo. Y el resultado ahí está, porque a pesar de que gana Morena la última elección del gobierno del estado y el mayor número de diputaciones, la realidad es que el PVEM está colocando los puntos de decisión clave para el gobierno, ya está al frente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, está al frente de la Secretaría de Finanzas y Planeación, está al frente de la Secretaría de Desarrollo Social y así de diversos puntos clave, además de que hay municipios en donde también ya está gobernando como Benito Juárez, Puerto Morelos, desde alguna manera adentro de Cozumel y así se va viendo en diferentes municipios.
—¿Hay algo que caracterice al Partido Verde?
—Sobre todo una falta de principios absolutos, no hay una estructura de valores adentro de su ideología como “partido verde”, como fue aquella corriente en Europa que se creó para la protección al medio ambiente. No tienen tampoco una formación de liderazgos al interior, si uno se da cuenta, ha sido de personajes que se han ido desechando y el único que permanece es el tiene el control, que es el famoso “Niño Verde” (Jorge Emilio González) pero aquellos que apoyaron a Juan Ignacio en esa época hace casi 20 años, ya no están en el panorama político. Después los que entraron en la época de alianza con el PRI, como Remberto Estrada, ya no están en esa estructura política y así se han ido desechando. Por ejemplo está Gustavo Miranda y esto ocurre porque también es gente que no tiene la formación política, que no tiene tampoco una relación directa con la sociedad, más bien, están viendo los negocios que pueden hacer al amparo de un puesto político o para tener el control del desarrollo inmobiliario y con todas las malas experiencias que se han dado alrededor de ellos, como el famoso ejemplo de los despojos inmobiliarios que hicieron los familiares de Gustavo Miranda y en donde está incluida la estructura actual que está adentro del Congreso y dentro del gobierno de Mara Lezama.
—¿Considera que las iniciativas que ha presentado dicho partido han sido benéficas?
—Lo que hacen son cuestiones muy mediáticas para atraerse la atención y la simpatía de algunos grupos; por ejemplo, a nivel federal hicieron la ley de los circos para evitar que sufrieran los animales y ¿cuál fue el resultado?, se eliminó una actividad que tenía cierto atractivo para los niños y se eliminó una actividad de mucha gente, los pobres ejemplares que estaban en los circos no sabían en dónde colocarlos porque no había espacios en donde pudieran hacer una vida normal pues ya no estaban acostumbrados a vivir en libertad, porque incluso ni zoológicos había y terminaron muertos, en muchos casos. Entonces, ese tipos de cosas, que digan que están a favor de la pena de muerte, que el tener armas en las casas, son cosas que hasta la propia Constitución señala que puede evitarse como el hecho de que no puede haber pena de muerte en México y tienes la oportunidad de tener armas en tu casa porque ya lo dice la ley y esas son iniciativas solo para llamar la atención.
—¿Coincide con muchos ciudadanos en que el Partido Verde es sinónimo de corrupción e impunidad?
—Esa es la imagen que se ha generado de todo esto, alrededor de este tipo de situaciones y la realidad es que sí ha habido juicios abiertos por muchos negocios y actitudes, por el manejo que se tiene de la planeación inmobiliaria, recordemos que una de las experiencias que se dio en la época de Chacho fue el famoso video en donde supuestamente dijo el “Niño Verde” que lo habían “chamaqueado” porque estaba intercediendo para hacer un cambio de uso de suelo y por el que le iban a dar millones de dólares.
Entonces, para ellos Quintana Roo se convirtió en el botín específico con negociaciones a nivel nacional porque dicen, como sucedió recientemente, “yo tengo 43 diputados en el Congreso, los pongo a tu disposición, pero las decisiones en el estado de Quintana Roo políticamente las ve mi partido” y se las han aceptado y lamentablemente para los ciudadanos, en esas decisiones se define el futuro de nuestra sociedad.
—En resumen, ¿considera que el Partido Verde ha aportado algo positivo a la democracia?
—Yo creo que no ha aportado nada, la ha desviado, la ha corrompido no solamente en ese tipo de situaciones sino también en el tratamiento que ha dado a los famosos liderazgos locales, es de recordar aquella etapa en donde se decía “El Verde Sí cumple” y las mochilas que regalaban estaban más atractivas que las que estuvo regalando el PRI durante mucho tiempo, entonces también se ha dicho que antes el voto se lo vendían a un partido en 300 pesos, ahora ya llega a los mil 500 o dos mil pesos porque el Partido Verde ha visto que esa es la manera de poder tener estadísticamente una gran cantidad de votos.
—¿Cree que además del PVEM hay otros partidos que han encontrado en los procesos electorales un modus vivendi?
—Desde luego, el proceso electoral se ha convertido en una forma de vida no solamente de los dirigentes de partidos políticos, sino también de personas que supuestamente ejercen liderazgo, las famosas lideresas de colonias para quienes las épocas electorales son un negocio porque venden la famosa estructura, llevan sábanas de información de credenciales de elector y ofrecen ciertas cantidades de votos y se ha convertido en un gran negocio para mucha gente. La realidad es que los partidos políticos no tienen una penetración en la sociedad porque ya no creen en ellos, los partidos no dejan que la sociedad entre en sus estructuras. En el Observatorio Legislativo estamos preparando una investigación a raíz de toda esta intención de Reforma Electoral, que aparte es otra de las fallas que tenemos en cuanto a la transparencia en la información. Los partidos no tienen información actualizada de cuántos militantes tiene, hay una del 2020 que dice que el PAN tiene mil 963 militantes en el estado, el PRI tres mil, Morena cuatro mil militantes, el PT 20 mil, lo cual es increíble y a lo que vamos con esto, es que ninguno de estos partidos estadísticamente tiene la representatividad del total de los ciudadanos del estado, no hay una situación que diga que se trata de un partido fuerte porque tiene un gran porcentaje de la población.
—¿Qué pasa con las candidaturas independientes?
—Muchos ciudadanos que conozco me dicen que quieren participar y que podrían hacerlo por la vía de candidato independiente, lo cual es una situación muy complicada porque el sistema no está hecho para que los ciudadanos puedan participar de manera eficiente y eso los orilla a meterse a un partido político, pero estos tienen estructuras de grupos o de familias que no les permiten llegar, es decir, solamente los utilizan. No dejan ni siquiera que sean regidores porque hoy un regidor gana alrededor de 100 mil pesos y con eso ya tienen hecha su vida y ese regidor puede colocar así a cinco o diez de sus amigos, familiares con sueldos de 10 o 20 mil pesos y ya hicieron un negocio por estar ahí y no para representar los intereses de una comunidad.
—¿Qué opina respecto al tema del transporte?
—Desafortunadamente hay una gran ambición en este giro porque es un gran negocio, definitivamente es un gran negocio ya sea transporte público, taxi, colectivo, mototaxis porque la necesidad que tiene la gente de movilizarse hace que tenga que recurrir a cualquiera de estas funciones y todas son muy caras y muy complicada para poder hacerla. Esa es una responsabilidad que tiene el gobierno en general, el estatal, el federal y el municipal porque es una de las obligaciones que tienen para generar transporte público eficiente y barato para que pueda usarlo la gente. Pero si esa atribución se concesiona para generarte un ingreso personal como funcionario, pues ya partimos mal de base y de principios. Ahorita yo creo que se requiere hacer no solamente una ley, porque la federal que recientemente fue aprobada por la Cámara de Diputados y que tiene que tener una armonización estatal que no se ha dado, establece principios claros de beneficios para el transporte, el usuario, el peatón, pero está muy idealista y se aterriza a nivel negocios. Hace falta voluntad política sin la intención de negocio y con mucha mano dura para romper los candados que existen para poder implantar nuevos sistemas de movilidad masiva en el estado y en los municipios, específicamente en Playa del Carmen y Cancún. Esto lo tiene que romper una autoridad que tenga la visión y la fuerza, ojalá que se pueda hacer porque alternativas tecnológicas existen. Es un negocio que trae una gran cantidad de corrupción y de ambiciones que hace que esto se vuelva como ha sido, muy complicado y aquí tenemos la entrada de Uber al estado, al cual no lo dejan porque sería abaratar el transporte de los taxistas y los taxistas no quieren.
—Por último, ¿cómo ve el tema del PDU que otra vez generó polémica por su aprobación?
—Esos programas de planeación tienen que ser no solamente abiertos, sino que son procesos que requieren mucho tiempo de análisis y diálogo porque no es solamente tener una idea y listo. Yo recuerdo que cuando sacamos el primer POEL de Benito Juárez, nos tardamos cerca de dos años en el análisis, porque se hicieron mesas específicas por el tema de la vegetación, las consecuencias de hacer algo y no mitigar los impactos, entonces son procesos largos y no solo es emitir una convocatoria de 15 días y lo que digan ya sin análisis hacerlo. Lo que ha sucedido en los últimos años, en las intenciones que tuvo el gobierno de Carlos Joaquín de fusionar los POEL y los PDU, pero se los echaron para abajo y entonces ahorita en temas de ordenamiento territorial es un relajo y un desastre.


















