12 agosto, 2026

El turismo en Campeche pierde terreno 

Harold Amábilis

CAMPECHE.- La recuperación que ilusionó al sector hotelero campechano en 2024 ha desaparecido para ser remplazado por incertidumbre. Las cifras del Sistema de Información Turística de México (DATATUR), de la Secretaría de Turismo federal, revelan que la ocupación hotelera se desplomó de forma constante durante los primeros cinco meses de 2026, hasta regresar a niveles similares a los de 2022, una señal a través de la cual se vislumbra un fuerte debilitamiento del sector.

Entre enero y mayo de este año, el promedio de ocupación fue de 41.4 por ciento, 11 puntos porcentuales por debajo del mismo periodo de 2024, cuando alcanzó 52.4 por ciento y registró el mejor desempeño de los últimos seis años. Sin embargo, ese promedio esconde una realidad todavía más preocupante, pues no responde a un comportamiento estable, sino a un descenso continuo que va erosionado la presencia de visitantes conforme avanza el año.

Los registros mensuales muestran una caída constante; enero abrió con una ocupación de 54.5 por ciento, febrero descendió a 47 por ciento, marzo bajó a 43.3 por ciento, abril retrocedió a 35.6 por ciento y mayo concluyó con apenas 26.5 por ciento. La tendencia dibuja una curva descendente que evidencia la pérdida gradual de dinamismo del sector y aleja cualquier lectura favorable de los resultados obtenidos en el último año.

El rezago también queda expuesto al comparar a Campeche con el resto de la Península de Yucatán. Mientras la entidad promedió 41.4 por ciento de ocupación hotelera, Yucatán alcanzó 56.1 por ciento y Quintana Roo llegó a 73.2 por ciento, impulsado por destinos que mantienen una afluencia constante de turistas. 

Las cifras dejan claro que el patrimonio histórico, cultural y natural del estado no consigue traducirse en una demanda capaz de sostener la actividad hotelera. La promoción y los proyectos turísticos continúan sin reflejarse en habitaciones ocupadas, mientras hoteles, restaurantes y prestadores de servicios enfrentan un mercado que pierde impulso. Los indicadores oficiales confirman que el retroceso dejó de ser una variación temporal y comienza a perfilar una tendencia que vuelve a colocar al turismo campechano ante uno de sus retos más delicados de los últimos años.

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