2 mayo, 2026

“El Vampiro” Medina: una vida entre silbatazos y llaves

Con más de 40 años como árbitro y una historia ligada a la lucha libre, Roger Medina comparte recuerdos, anécdotas y su legado en el conversatorio “Diálogo sin máscaras”.

Por Sergio Masté

Entre risas, nostalgia y anécdotas cargadas de pasión, Roger Medina, conocido como “El Vampiro”, abrió su historia durante el conversatorio “Diálogo sin máscaras”, realizado en La Cocina de Brenda, donde dejó claro que su vida ha girado siempre en torno a dos grandes escenarios: el futbol y la lucha libre.

Originario de Valladolid, Yucatán, pero forjado en Cancún, Medina acumula más de cuatro décadas como árbitro de futbol. Recordó que sus inicios se remontan a una época en la que el destino turístico apenas contaba con espacios para jugar. “Cuando llegué en 1980, prácticamente no había canchas; jugábamos donde se podía”, relató, evocando los primeros años del balompié local.

Su vínculo con la lucha libre nació desde la infancia, cuando asistía a funciones en la Arena México y quedaba fascinado por las grandes figuras del pancracio. Con el tiempo, esa admiración lo llevó a involucrarse más allá de la grada, participando incluso como referee en funciones locales, donde también dejó huella.

El apodo de “Vampiro”, contó entre carcajadas, surgió de su estilo de vida nocturno, entre partidos, funciones y bailes, lo que lo convirtió en un personaje reconocido dentro del ambiente deportivo. A lo largo de su trayectoria, ha convivido con luchadores y futbolistas, acumulando experiencias que hoy forman parte de su legado.

Durante la charla, destacó que tanto el futbol como la lucha libre son espacios de identidad y comunidad, donde la rivalidad queda solo en el espectáculo. “Ahí no hay enemigos, todos estamos juntos”, afirmó, subrayando el compañerismo que prevalece detrás de escena.

A sus 65 años, Medina no oculta la nostalgia por el bullicio del ring y las canchas, incluyendo los gritos del público que, asegura, eran parte esencial del ambiente. Sin embargo, su mirada está puesta en el futuro: formar nuevas generaciones y dejar una enseñanza que trascienda. “Quiero que alguien diga que aprendió de mí”, expresó.

Con una vida marcada por la intensidad, el carácter y el amor al deporte, “El Vampiro” Medina se mantiene como un referente local y testimonio vivo de una época en la que la pasión era el motor principal dentro y fuera del ring.

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