15 octubre, 2026

El vino más allá del color – MUNDO DEL VINO

Antes de probar un vino tinto, solemos mirarlo. Su intensidad, tonalidad y brillo pueden influir en lo que esperamos encontrar en la copa. Pero ¿hasta qué punto ese primer juicio determina cuánto nos gustará?

Un estudio de Cornell y la Université Bourgogne Europe puso a prueba esa pregunta con vinos elaborados a partir de variedades híbridas, cruces entre distintas especies de vid que pueden ofrecer mayor resistencia ante enfermedades, frío y condiciones climáticas adversas. Sin embargo, existe la preocupación de que sus vinos no tengan el aspecto asociado tradicionalmente con las variedades europeas de Vitis vinifera.

Los investigadores reunieron a 82 consumidores habituales de vino tinto para evaluar ocho vinos comerciales sin conocer sus variedades ni procedencias. Cinco procedían de variedades híbridas cultivadas en Estados Unidos y tres eran Pinot Noir de Borgoña, Oregón y Finger Lakes. 

El color sí influyó en la primera impresión. Los vinos más claros o con tonalidades amarillas y pardas recibieron menores valoraciones visuales. Sin embargo, después de probarlos, la relación entre apariencia y gusto se redujo considerablemente: el color explicó apenas alrededor de 8 % de la variación en las respuestas.

Tampoco apareció un rechazo sistemático hacia los híbridos. St. Croix, una de las variedades estudiadas, empató con un Pinot Noir entre los vinos mejor valorados por su apariencia. No hubo una relación significativa entre la intensidad del color y el agrado final.

El equipo también analizó los pigmentos de 17 vinos. Las variedades híbridas presentaron perfiles de antocianos diferentes de los de Vitis vinifera, pero esas diferencias químicas no se tradujeron en un rechazo por parte de los consumidores.

El resultado no significa que el color sea irrelevante. Influye en las expectativas, pero su peso disminuye al entrar el vino en la boca; esto resulta especialmente interesante para variedades que podrían enfrentar mejor enfermedades y condiciones climáticas difíciles.

Los investigadores advierten que el uso de vinos comerciales impidió controlar completamente factores como añada, elaboración y manejo del viñedo. También plantean estudiar cómo cambia el color de estos vinos con el envejecimiento y si la percepción del consumidor evoluciona conforme las variedades híbridas se vuelvan más conocidas.

Quizá la conclusión más sencilla sea también la más interesante: podemos juzgar un vino con los ojos, pero terminamos decidiéndolo con el paladar.

• Vino de la semana: L.A. Cetto Nebbiolo Reserva Privada. Un tinto mexicano del Valle de Guadalupe, Baja California, de cuerpo robusto y taninos firmes, con aromas de grosella, higo, cereza y notas florales de jamaica. La bodega lo ofrece actualmente y también está disponible en establecimientos como H-E-B y Liverpool.

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