12 agosto, 2026

El Yesal revela la magnitud de una antigua ciudad maya en la selva de Campeche

Harold Amábilis

ESCÁRCEGA.- Oculto bajo la espesa vegetación de la Reserva de la Biosfera Balam Kú, el sitio arqueológico El Yesal comienza a revelar la magnitud de una antigua ciudad maya cuyo núcleo monumental supera un kilómetro cuadrado, dimensión que la ubica entre las mayores urbes de las Tierras Bajas Centrales.

La primera inspección sistemática del asentamiento fue encabezada por el arqueólogo Ivan Šprajc, del Centro de Investigaciones de la Academia Eslovena de Ciencias y Artes, con autorización del Consejo de Arqueología del INAH. La investigación contó con el respaldo de la comisaría ejidal de Silvituc y de la dirección de la reserva, incorporada desde 2025 al Corredor Biocultural Gran Selva Maya.

Aunque la tecnología LiDAR había anticipado la extensión del sitio mediante modelos digitales de elevación, los trabajos de campo confirmaron su tamaño y permitieron obtener nuevos datos sobre su desarrollo. Los sondeos en las acrópolis Norte y Sur recuperaron cerámica de las fases Chicanel y Mamom, indicios que sitúan el origen del asentamiento en el Preclásico Medio o Tardío, hace unos 2 mil 500 años. La ocupación se prolongó hasta el Clásico Tardío, entre los años 600 y 900 de nuestra era.

La exploración también permitió documentar una estela en avanzado estado de deterioro. El epigrafista Octavio Esparza Olguín, de la UNAM, identificó en un modelo tridimensional atributos de un gobernante representado con un bastón de mando y un tocado vinculado con Yopaat, deidad maya relacionada con la tormenta. Junto a la Gran Acrópolis, los arqueólogos localizaron estructuras bajas y alargadas organizadas en círculos y rectángulos concéntricos, semejantes al complejo Chiik Nahb de Calakmul, lo que abre la posibilidad de que hayan funcionado como un área de mercado.

De acuerdo con Ivan Šprajc, esta primera etapa de investigación constituye el punto de partida para futuros estudios sobre El Yesal, considerado un centro regional de gran relevancia que probablemente sostuvo vínculos con otras ciudades mayas de la región, entre ellas Calakmul, Balamkú y Uitzilná, este último documentado por el mismo grupo de investigadores en 2007. Los resultados fortalecen el conocimiento sobre la organización territorial y política de las antiguas ciudades mayas en las Tierras Bajas Centrales, al tiempo que amplían el panorama sobre la red de asentamientos que prosperó en esta región durante los periodos de mayor desarrollo de esa civilización.

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