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SHANGHÁI.- La idea de tener un robot que ayude en casa ya no pertenece solo a la ciencia ficción. En China, una empresa tecnológica comenzó a probar un robot humanoide en cientos de hogares, con la intención de evaluar cómo se adapta a la vida cotidiana y qué tan útil puede ser en tareas reales.
El modelo, desarrollado por la compañía Futuring Robot, está diseñado para realizar actividades domésticas generales, como doblar ropa, recoger objetos o ayudar en la cocina. A diferencia de otros dispositivos especializados, este robot busca desempeñar múltiples funciones dentro del hogar, algo que ha sido uno de los principales retos en la robótica doméstica.
Uno de sus puntos más llamativos es su capacidad de manipulación. Gracias a sensores táctiles avanzados y un sistema de control de fuerza muy preciso, puede realizar tareas delicadas, como sujetar un huevo sin romperlo o enroscar una tapa. Este tipo de habilidades, que parecen simples para los humanos, han sido históricamente difíciles de replicar en máquinas.
Además, el robot incorpora un sistema de aprendizaje basado en inteligencia artificial que le permite mejorar con el uso. Puede adaptarse a distintas rutinas, generar patrones de comportamiento propios e incluso interactuar con las personas: desde contar historias hasta recordar la toma de medicamentos.
Sin embargo, la convivencia con estos dispositivos aún plantea desafíos. Experimentos previos, como los comentados por la investigadora Emily Kate Genatowski, han mostrado que la integración en espacios reales no siempre es tan fluida como sugieren los videos promocionales. Factores como la distribución del hogar, la interacción cotidiana o las limitaciones técnicas siguen siendo obstáculos a resolver.
Aun así, estas pruebas en entornos reales marcan un paso importante. Más que demostrar lo que un robot puede hacer en condiciones controladas, buscan responder una pregunta clave: si estamos listos —y si la tecnología también lo está— para compartir la vida diaria con máquinas.

