AGENCIAS
TRÍPOLI.- Libia acumula más de 15 años sumida en un conflicto interno que ha fragmentado al país y deteriorado gravemente su infraestructura. La guerra civil interrumpió servicios básicos, paralizó instituciones y convirtió trámites cotidianos en procesos impredecibles, incluso dentro de una misma ciudad.
Esa realidad quedó reflejada en la experiencia de un comerciante de telefonía móvil en Trípoli, quien recibió recientemente un pedido de celulares realizado en 2010, antes del estallido del conflicto armado. Los dispositivos, fabricados por Nokia, llegaron al negocio con más de tres lustros de retraso, cuando ya forman parte del pasado tecnológico.
En un video difundido en redes sociales, el vendedor, cuya identidad no fue revelada, muestra los aparatos extraídos de una bolsa de plástico y se pregunta, con ironía, si se trata de piezas históricas. El cargamento incluía modelos considerados de alta gama a finales de la década de 2000, como teléfonos tipo Communicator y equipos deslizantes, hoy completamente obsoletos.
El envío quedó varado tras el inicio de la guerra en 2011, cuando los sistemas logísticos y aduaneros dejaron de operar con normalidad. Como muchos otros paquetes, permaneció olvidado en un almacén hasta que fue localizado y reenviado.
La paradoja es que remitente y destinatario se encontraban en Trípoli, separados por pocos kilómetros, pero atrapados durante años por un país sin rutas administrativas funcionales operativas hoy.

