14 abril, 2026

Escasez de combustible desata violencia en Asia

AGENCIAS

DACA.- La escasez de combustible provocada por la guerra en Medio Oriente ha detonado una ola de violencia, robos y homicidios en varios países asiáticos, con Bangladesh como uno de los focos más críticos, donde el colapso del suministro ha derivado en ataques diarios a gasolineras y asesinatos vinculados a la falta de energéticos.

Autoridades y asociaciones del sector reportan que bandas organizadas asaltan estaciones y vehículos de transporte para acaparar combustible, mientras trabajadores han muerto en agresiones motivadas por la desesperación. “Esto es una locura. Esto es intolerable”, declaró Rashed Al Mahmud Titumir, asesor del primer ministro, quien cuestionó: “¿Dónde está la conciencia global para resolver esta crisis?”.

El detonante es la interrupción de suministros desde Oriente Medio tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, que han bloqueado rutas clave como el estrecho de Ormuz. Bangladesh, que importa cerca del 95% de su energía, enfrenta compras de pánico, filas de varios kilómetros y estaciones que agotan reservas en horas. Redes ilegales agravan la crisis mediante acaparamiento y reventa en el mercado negro.

Los episodios de violencia se multiplican. En el norte del país, motociclistas golpearon a un empleado hasta hospitalizarlo; en las afueras de Daca, conductores arrojaron a trabajadores a un canal tras negarles suministro. En el distrito de Narail, un camionero asesinó a un gerente tras esperar ocho horas por combustible. “No pudimos satisfacer a todos”, admitió el propietario de la estación afectada.

El fenómeno se extiende en la región. En Pakistán e India se registran ataques similares, mientras en Filipinas miles de transportistas se declararon en huelga por el alza del diésel. Incluso economías más estables reportan incrementos en robos de combustible. Analistas advierten que precios sostenidos por encima de 100 dólares el barril podrían generar “inestabilidad crónica”.

Gobiernos han recurrido a subsidios y compras de emergencia, pero enfrentan límites fiscales. Bangladesh triplicó el costo de subsidios al gas y busca más de 2,500 millones de dólares en financiamiento. Autoridades han impuesto restricciones de compra y desplegado fuerzas de seguridad, mientras crecen amenazas contra trabajadores que exigen protección ante un escenario de tensión creciente.

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