MADRID.- Casi una semana después de la caída de las devastadoras lluvias en Valencia, poco parece haber cambiado en el escenario del desastre: los vecinos conviven todavía con el fango, los destrozos y el agua estancada. Algunos temen mirar entre los escombros o mover los coches arrastrados por el temporal, pues entre ellos podrían aparecer nuevos cadáveres, que aumenten la cifra actual de 217 muertos. Pero la catástrofe no solo es natural o emocional, también puede ser sanitaria.
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) dio por finalizada el lunes la crisis meteorológica tras el paso de la dana por la Comunitat Valenciana y e informó que solo quedaba activo el aviso amarillo en el norte de Castellón.
El jefe de Climatología de Aemet en la Comunitat Valenciana, José Ángel Núñez, señaló que ya no se esperan “fenómenos significativos” y que “va a seguir el tiempo variable y con algún chubasco en Valencia, pero nada significativo”, pero “ahora queda la crisis humanitaria”, indicó.
“En el momento actual el principal reto es salubrista”, afirmó el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla. Desde el Ministerio de Sanidad han advertido de las consecuencias para la salud pública que puede tener un desastre natural como el ocurrido en Valencia: “Hay riesgo de ingesta de agua o alimentos contaminados o inhalación de diferentes patógenos que puede dar lugar a procesos infecciosos como gastroenteritis o neumonía. Además, el daño en las infraestructuras puede condicionar un mayor riesgo de lesiones por descargas eléctricas o inhalación de gases tóxicos”.
Los riesgos aumentan a partir de las 72 horas tras la inundación, aseguró el epidemiólogo José María Martín-Moreno, un plazo ya sobrepasado. El experto afirmó que el agua estancada “se convierte en un hábitat perfecto para la proliferación de vectores como mosquitos y cucarachas, así como de roedores y microorganismos capaces de causar infecciones en humanos”.
“En el momento hiperagudo es importante garantizar que no existe colapso de los servicios de salud”, dijo Padilla, si bien asegura que “ese es un riesgo que ahora mismo no parece existir”. Ante el posible riesgo sanitario, se ha movilizado ya al Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) y al Instituto de Salud Carlos III, dijo la ministra Mónica García, que se unió este lunes al Comité de Crisis por la DANA.

