En sesión de Cabildo, el regidor Eugenio Barbachano denunció la existencia de edificaciones ilegales que representan “monumentos a la corrupción” en el municipio. Señaló que estas construcciones, ubicadas incluso en zonas de anidación de tortugas, evidencian desde su apariencia irregularidades graves en los permisos y procedimientos.
Sin mencionar directamente los casos, el regidor aludió a dos edificios en la Bahía Solimán que continuaron su obra a pesar de contar con sellos de clausura por parte de la Profepa, y que cuentan con permisos municipales emitidos en violación a la normativa.
Barbachano criticó el crecimiento desordenado del municipio, con desarrollos extendiéndose a zonas no aptas, lo que obliga al Ayuntamiento a introducir infraestructura en lugares alejados. “Tienes una cabecera municipal que no se termina de consolidar, pero ya hay colonias a siete o diez kilómetros”, afirmó.
También advirtió que el recale de sargazo se encuentra cerca de convertirse en un “desastre nacional” por su impacto sobre la economía turística. Aseguró que no había visto una situación tan crítica en más de una década.
Ante las crecientes necesidades del municipio y la presión sobre los recursos públicos, Barbachano solicitó una revisión de la nómina del Ayuntamiento, con el objetivo de identificar posibles áreas de recorte para liberar fondos que se destinen a infraestructura y atención de problemas urgentes.

