El pasado martes pudimos observar una versión muy barata y vergonzosa de la entrega del informe del fiscal general en el Congreso del Estado, donde los diputados aplaudieron como focas.
Aplaudirle, sonreírle y agradecerle a quien ha fracasado en resultados es muy bajuno y ruin, mientras organizaciones civiles piden su renuncia, señalándolo por no resolver nada y ser ajeno a los intereses del Estado; desde ese momento, aplaudirle es por lo menos asqueroso, sobre todo porque manda un mal mensaje como una “aprobación de facto” de su informe.
Llama la atención la foto de boletin en la que destaca la sonrisota de la diputada de Morena Mildred Ávila Vera al recibir el documento, como si se tratara de un evento festivo. Últimamente en todo tipo de eventos públicos prevalecen cascadas de sonrisas y abrazos triunfalistas.
¿Se nota la frivolización? O es solo un rumor malintencionado de los ciudadanos que no olvidan los muertos de Cancún o de Tulum…
A esos quintanarroenses se les olvida la constitución de nuestro Estado y la separación de poderes, no disimulan su complicidad y exageran las adulaciones, felicitaciones y lisonjas, olvidando que hay momentos y eventos que exigen seriedad y respeto, inclusive reclamo, como podría haber sido este informe de un fiscal que nos ha entregado malas cuentas. Otro ejemplo podría ser el de los eventos iluminados de rosa por el cáncer de mamá, cuando no se menciona el abandonado hospital oncólogico. ¿Por qué se la pasan riendo, aplaudiendo, gritando, felicitándose, adulándose?
En este tipo de eventos en los que se requiere de seriedad y congruencia, lo políticamente correcto sería dejar la “felicidad cómplice” para eventos festivos.
Diría un clásico: “es la embriaguez del poder en manos de profanos”, es una versión tropical de “Alicia en el País de las Mara-villas”. Es decir, en la práctica no hay tres poderes autónomos, una constitución, leyes orgánicas, no se busca un equilibrio con responsabilidades propias; sin embargo, aquí todo mundo aplaude, aunque no sepa por qué. Aplauden, se toman selfies, ríen, celebran, se abrazan fuerte e intercambian felicitaciones, les encanta “lo que se ve”, la apariencia, las elegantes guayaberas, los bellos vestidos regionales; en poco tiempo veremos los resultados del buen gobierno prometido.
Se repite la misma historia: diputados dispuestos a la aprobación fast track, los magistrados solo desean pasar de madrugada y en el ejecutivo sobran y se regalan todos los días miles de sonrisas y abrazos festivos a cada llegada. ¿En qué momento mostrarán resultados o decisiones congruentes con la realidad? ¿Dónde están los personajes comprometidos con las decisiones firmes? ¿Dónde quedó la rendición de cuentas del brutal endeudamiento y el boquete financiero? Alguien que explique sobre las capacidades del nuevo gabinete, o que disimulen como hasta hoy, con el silencio cómplice.


