Gobierno de Luis Arce sofoca levantamiento de un grupo de soldados encabezados por el recién depuesto Comandante General del Ejército; nuevo mando militar nombrado por el presidente ordenó a los golpistas retornar a los cuarteles
LA PAZ.- Bolivia recuperaba poco a poco la normalidad, la tarde del miércoles, luego de una jornada de máxima tensión ante el temor de que pudiera triunfar un golpe de Estado intentado por un grupo de militares. Tres horas después del asalto a la sede del Ejecutivo, el presidente, Luis Arce, logró mantener el control y frustrar el levantamiento.
La asonada se produjo alrededor de las 3 de la tarde, cuando un grupo de soldados rebeldes, liderados por el hasta este martes Comandante General del Ejército, José Zúñiga, quien tomó algunas calles de La Paz y ocupó la Plaza Murillo, fuertemente armados y con el despliegue de varios tanques, uno de los cuales tiró abajo las puertas del Palacio Quemado, sede del Ejecutivo, para intentar hacerse con el control del Gobierno.
La intentona se produjo un día después de la destitución de Zúñiga, tras haber asegurado en la prensa que las Fuerzas Armadas no permitirían que el expresidente Evo Morales pudiera presentarse a las elecciones.
Zúñiga, quien compareció ante los medios de comunicación congregados en la Plaza Murillo, amenazó con “cambiar el gabinete” para establecer una “verdadera democracia” y “liberar a todos los presos políticos”, incluyendo a la expresidenta interina Jeanine Añez, el gobernador opositor Luis Fernando Camacho y “todos los militares presos”.
El presidente Arce condenó el levantamiento y convocó a la movilización ciudadana para defender la democracia. “Llamamos al pueblo a movilizarse y a mantener la calma porque todos los bolivianos juntos vamos a evitar cualquier intento de golpe de Estado”, declaró desde la Casa Grande del Pueblo, un edificio próximo a la sede del Ejecutivo.
Minutos después, Arce se desplazó hasta las puertas de la sede del Ejecutivo para encarar a Zúñiga delante de todos los medios de comunicación que retransmitían en directo el enfrentamiento. “Repliegue todas estas fuerzas, es una orden”, le gritó.
Tras la asonada, el Gobierno nombró a José Wilson Sánchez como nuevo responsable militar, quien ordenó a los militares que regresaran a los cuarteles.
Horas después, cuando los soldados terminaron de replegarse, Arce salió a las calles a celebrar con un megáfono ante una multitud la restitución del control del Gobierno. La Fiscalía General del Estado de Bolivia anunció poco después que abrirá una “investigación penal” en contra de todos los que participaron en la movilización “irregular”.
Previo a su sofocamiento, la intentona fue repudiada por numerosos gobiernos del mundo, incluido el de México. La expresidenta interina Jeanine Áñez repudió desde prisión la maniobra militar a través de un mensaje en su cuenta de la red social X, manejada por su familia: “Repudio total a movilización de Militares en plaza Murillo pretendiendo destruir el orden constitucional, el MAS con Arce y Evo deben irse a través del voto el año 2025. Los bolivianos defenderemos la democracia”. (Agencias / 20 Minutos)





