Legisladores de Morena y del PT se oponen al viraje del Ejecutivo para aprobar la obtención de gas mediante fractura hidráulica, una técnica rechazada en el gobierno de AMLO; el Verde, a favor, pese las repercusiones que tendría sobre el medio ambiente

MÉXICO.- La propuesta de avanzar en la extracción de gas y aceite mediante fractura hidráulica ha desatado una nueva división dentro del bloque gobernante. Mientras legisladores de Morena y del Partido del Trabajo (PT) mantienen su rechazo, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) la respalda, generando tensiones sobre cómo conciliar la soberanía energética con la protección ambiental.

Durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el fracking fue vetado de manera explícita, aduciendo la política de priorizar la protección del agua y del medio ambiente. Ahora, tras los primeros anuncios de la administración de Claudia Sheinbaum sobre la posible reactivación de la técnica, el viraje —revelado por el diario El País, con base en información aportada por especialistas y políticos del círculo cercano a la presidenta— argumenta la necesidad de reducir la dependencia de gas estadounidense y aprovechar los yacimientos de Pemex en Coahuila, Tamaulipas y Veracruz.

El plan, que no requiere reformas constitucionales y se sostiene principalmente en ajustes regulatorios y fiscales, anticipa un intenso debate político y ambiental.

Entre los críticos se encuentra Manuel Vázquez Arellano, diputado de Morena, quien en 2024 promovió un foro en la Cámara de Diputados para alertar sobre los impactos negativos del fracking en agua, suelo y fauna, y presentó una iniciativa para prohibirlo. “Es un no negociable”, enfatiza su compañera Xóchitl Zagal, quien participó en la redacción de la propuesta. Lilia Aguilar, del PT, advirtió que la técnica tendría un alto costo ambiental y criticó que la inversión en yacimientos priorice la producción rápida sobre la sostenibilidad ecológica.

En contraste, el PVEM ha mostrado pleno apoyo a la medida. El senador Luis Armando Melgar argumenta que, bajo normas internacionales, la técnica puede realizarse de manera responsable y que los reclamos de Morena y PT son “ideológicos y desconectados de la realidad económica”, una postura paradójica para un partido que se define como ecologista.

La tensión interna se ha intensificado debido a la falta de comunicación directa y uniforme del Ejecutivo con los legisladores críticos, mientras que el PVEM asegura haber sido informado y haber participado en las gestiones previas para evaluar la viabilidad técnica y económica de la fractura hidráulica. Esta situación ha generado desconfianza entre los opositores morenistas y petistas, quienes consideran que se intenta avanzar en la medida sin garantizar consenso ni informar adecuadamente sobre los riesgos ambientales.

Especialistas estiman que la explotación mediante fracking podría tardar tres o cuatro años en alcanzar su máximo potencial, con un incremento de hasta 300,000 barriles diarios, complementando la producción de Pemex y reduciendo la dependencia del gas estadounidense. Sin embargo, los críticos sostienen que los beneficios económicos no compensan los riesgos ecológicos ni la presión social negativa de la medida.

En los próximos meses, la 4T enfrentará el reto de conciliar estas diferencias internas y definir la estrategia energética sin generar fracturas en el bloque gobernante ni comprometer su discurso ambiental, mientras se prepara la inversión privada necesaria para impulsar los yacimientos ya identificados. (Con información de El País)

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