8 agosto, 2026

Francis Marín, la voz histórica del béisbol

* El reconocido narrador deportivo visitó los estudios de El Despertador de Quintana Roo para recordar sus tres décadas de trayectoria, desde sus inicios con los Langosteros de Cancún hasta convertirse en la voz histórica de los Tigres de Quintana Roo. Una historia de perseverancia, pasión y amor incondicional por el rey de los deportes.

Por Sergio Masté

Cancún.- Durante 30 años, José Francis Marín Lemus ha hecho mucho más que narrar partidos de béisbol. Ha acompañado a generaciones enteras de aficionados, ha puesto voz a campeonatos históricos, ha relatado derrotas dolorosas y ha convertido cada transmisión en una experiencia para quienes siguen el rey de los deportes desde las gradas, la radio o cualquier rincón del país.

Invitado a los estudios de El Despertador de Quintana Roo, el reconocido cronista deportivo abrió el baúl de los recuerdos para compartir la historia detrás de una carrera que comenzó con un sueño infantil y que hoy lo coloca como una de las voces más respetadas de la Liga Mexicana de Beisbol.

“Treinta años se dicen fácil, pero es toda una vida”, resumió.

Francis confesó que nunca soñó con ser conocido, sino con narrar béisbol.

Desde niño imaginaba transmitir cada lanzamiento, cada batazo y cada jugada del deporte que lo enamoró desde pequeño.

Sin embargo, su llegada a Cancún estuvo muy lejos del periodismo.

Arribó de vacaciones y terminó quedándose por circunstancias de la vida. Su primer empleo fue vendiendo aspiradoras, mientras buscaba una oportunidad para abrirse paso en la ciudad.

Esa oportunidad apareció con el nacimiento del entonces grupo SIPSE, donde comenzó a trabajar en medios de comunicación.

Poco después, en 1996, nació el proyecto de los Langosteros de Cancún dentro de la Liga Mexicana de Beisbol y, con él, inició la carrera profesional del joven narrador.

“Era un novato. Tenía ganas, entusiasmo y ritmo, pero todavía estaba formando el estilo que hoy identifica mis transmisiones”, recordó.

LOS LANGOSTEROS, LA ESCUELA QUE MARCÓ SU VIDA

Durante seis temporadas acompañó a los Langosteros, equipo con el que aprendió el verdadero significado de la constancia.

Compartió transmisiones con figuras como Víctor Manuel Castillo, Eugenio Martínez Ávila y otros cronistas que fueron parte de su crecimiento profesional.

También vivió los constantes cambios administrativos del club, pero siempre encontró respaldo de quienes dirigían la organización.

Aquellos años no solo le permitieron crecer como narrador, sino consolidar una personalidad propia frente al micrófono.

Cuando trabajaba simultáneamente en la prensa escrita, una llamada telefónica cambió su destino.

Los Pericos de Puebla querían contratarlo.

La recomendación surgió luego de que directivos del club escucharan sus transmisiones durante una gira de los Langosteros.

Lo que más llamó la atención fue que narraba con la misma intensidad a un equipo que ocupaba el último lugar que si estuviera peleando el campeonato.

Aquella pasión le abrió las puertas para convertirse en cronista oficial de los Pericos.

La oferta incluía viajar con el equipo, participar en programas de radio y asumir una responsabilidad mucho mayor.

“Yo no busqué ir a Puebla; Puebla vino por mí”, recordó.

CINCO AÑOS DE APRENDIZAJE

Su primera temporada con los Pericos fue complicada en lo deportivo.

Incluso llegó a pensar que había cambiado un equipo perdedor por otro.

Sin embargo, la llegada del legendario manager Francisco “Che” Reyes transformó el rumbo de la organización.

Los triunfos comenzaron a llegar y también el cariño de la afición poblana.

Francis se convirtió rápidamente en una voz reconocida dentro de la organización y consolidó un estilo narrativo que años más tarde lo llevaría de regreso a Quintana Roo.

En 2006 comenzaron los rumores sobre la salida de uno de los equipos de Puebla.

Muchos pensaban que serían los Pericos quienes se mudarían a Cancún.

Pero la sorpresa fue mayor cuando se confirmó que serían los Tigres.

Al principio parecía que no habría espacio para Francis dentro del equipo felino, pues la directiva tenía el compromiso de mantener a sus narradores.

Sin embargo, poco después recibió la llamada que cambió nuevamente su carrera.

“Chito Rodríguez me dijo: ‘No sé cómo le hiciste, pero este lugar es tuyo’.”

Desde entonces inició una etapa que hoy suma casi veinte temporadas narrando a los Tigres de Quintana Roo.

DE RIVAL A SÍMBOLO FELINO

Francis Marín reveló que nunca imaginó trabajar para los Tigres.

De niño era aficionado de los Diablos Rojos del México y veía al equipo felino como el gran rival.

Pero el tiempo cambió su perspectiva.

“Hoy no cambio a Tigres por nada.”

Incluso recordó la frase que utilizó cuando la organización llegó a Cancún en 2007: “En Quintana Roo nos rayamos con los Tigres”.

Aunque reconoce que al principio el equipo tardó en conquistar el corazón de los aficionados, considera que hoy ya existe una verdadera identidad entre la ciudad y la organización bengalí.

Entre miles de partidos transmitidos, hay uno que permanece imborrable.

La barrida de Tigres sobre Diablos Rojos en la Serie Final de 2011.

Narrar el último out y describir el primer campeonato para Quintana Roo representa, hasta hoy, el momento más emocionante de su carrera.

“Poder contarle a la gente que Tigres era campeón fue algo maravilloso.”

No todo ha sido alegría.

Durante la entrevista recordó el episodio que más lo marcó profesionalmente: quedarse fuera de la narración de una Serie Final en Monclova debido a una sanción interna.

Reconoce que fue un golpe muy duro.

“Me dolió muchísimo porque era una final.”

Sin embargo, también afirmó que las muestras de cariño de la afición fueron el mejor respaldo para superar aquel episodio.

FORMAR NUEVAS VOCES, SU MAYOR OBJETIVO

Lejos de pensar únicamente en seguir acumulando temporadas, Francis asegura que hoy su principal meta es preparar a quienes tomarán el relevo.

Se siente orgulloso de haber impulsado las carreras de jóvenes cronistas como Edgar Pérez Herrera, hoy voz de los Pericos de Puebla, y de Pablo Toxqui, a quien considera uno de los talentos más importantes surgidos en los últimos años.

“No quiero ser un maestro; quiero ser un guía.”

Considera que el béisbol necesita nuevas voces y lamenta que muchos jóvenes prefieran otros deportes sin descubrir las enormes posibilidades narrativas que ofrece el rey de los deportes.

Al escuchar a jóvenes decir que crecieron escuchando sus narraciones o a personas con discapacidad visual agradecerle por “dibujarles” los partidos con su voz, Francis asegura que entiende el verdadero valor de su profesión.

“He visto debutar peloteros y ahora me toca narrar a sus hijos. Esas cosas no tienen precio.”

Hoy, después de tres décadas frente al micrófono, José Francis Marín Lemus sigue emocionándose con el primer lanzamiento de cada juego, convencido de que el verdadero protagonista siempre será el béisbol y que su misión consiste en transmitir esa pasión a cada aficionado.

Porque mientras exista un partido por contar, habrá una historia esperando ser narrada por una de las voces más emblemáticas del deporte quintanarroense

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