Habitantes niegan ser invasores; denuncian amenazas, ocupación indebida de predios y actos de violencia del ejido Alfredo V. Bonfil; piden apoyo urgente a las autoridades para que se respeten sus derechos sobre los terrenos que han adquirido legalmente
SALVADOR CANTO
Con 25 años de lucha sobre sus hombros, los habitantes de la colonia Chiapas Siglo XXI, mejor conocida como “la Chiapaneca”, lograron impedir el desalojo que el ejido Alfredo V. Bonfil había programado para este jueves. El operativo, previsto para las 11:00 horas, autorizaba inclusive el rompimiento de cerraduras y el uso de la fuerza pública para entregar las tierras al núcleo ejidal.
En entrevista con El Despertador de Quintana Roo, los colonos afirmaron que no son invasores: pagaron 10 millones de pesos por 200 hectáreas y cuentan con cesión de derechos, permisos de lotificación y cédula catastral emitida por el municipio de Benito Juárez desde 2005. Sin embargo, denuncian que el ejido, que en su mayoría no cultiva ni trabaja las tierras, ha convertido el patrimonio comunal en un negocio inmobiliario, revendiéndolo y amedrentando a quienes ya lo adquirieron.






“Estos ejidatarios no siembran nada, salvo miedo. Hoy, con apoyo de la ley, dicen que les robamos e invadimos, lo cual es falso”, declaró Andrés Castillejos, representante de la colonia, quien advirtió que defenderán su territorio “hasta las últimas consecuencias”.
De acuerdo con los vecinos, en los últimos años el ejido ha invadido más del 70 % de la superficie que les corresponde, derribando construcciones, quemando palapas, rompiendo cristales y ponchando llantas de vehículos. Las amenazas son constantes y, en ocasiones, ejecutadas con maquinaria pesada.
Habitantes de la colonia, que se extiende en un frente de 1,000 metros por 2,000 de fondo, han sido víctimas de agresiones físicas y destrucción de propiedades. “Hemos dejado de llevar comida a casa para pagar nuestras tierras; metimos calles, maquinaria y materiales, y ahora nos quieren sacar de lo que legítimamente compramos”, reclamó Nury Alejandra, otra vecina.
El conflicto no se limita a la Chiapaneca. Colonias como Valle Verde, Generación 2000, Porvenir, Milagro, México, Avante y Tres Reyes viven con la misma incertidumbre. Por ello, Castillejos convocó a un frente común de todos los asentamientos en terrenos del ejido Bonfil para denunciar abusos y exigir que estas operaciones se regulen como empresas inmobiliarias.
“Hacemos un llamado a las autoridades para que revisen estos fraudes y pongan un alto a quienes lucran con la necesidad de la gente”, subrayó.
La historia de la Chiapaneca refleja la situación de miles de familias en Quintana Roo atrapadas en un limbo jurídico y víctimas de un sistema ejidal que, lejos de cumplir su función social, se ha convertido —según los afectados— en un aparato de presión, amenaza y despojo.
Cabe destacar que varias patrullas de Seguridad Pública e incluso una de Protección Civil que se dirigían hacia la colonia para cumplir con el desalojo se detuvieron en el acceso principal tras recibir una orden de última hora del Ayuntamiento de no ingresar, al evidenciarse intereses ocultos detrás de la supuesta orden, que tendrán que ser atendidos en tribunales. De hecho, Andrés Castillejos se presentó ante los policías para agradecerles la decisión, señalando que se trataba de otra ilegalidad de los ejidatarios de Bonfil.
































