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ROMA.- Los diminutos fragmentos de plástico que contaminan el aire, el agua y los alimentos también podrían estar relacionados con la salud del corazón. Un estudio realizado por investigadores italianos encontró que las personas que sufrieron un infarto presentaban una mayor cantidad y diversidad de microplásticos y nanoplásticos en la sangre que circula por las arterias coronarias.
La investigación, publicada en el European Heart Journal, comparó muestras de pacientes con infarto, personas con enfermedad coronaria crónica y voluntarios con arterias normales. Los resultados mostraron que quienes habían padecido un infarto tenían la mayor concentración de estas diminutas partículas.
Los científicos también observaron que los niveles elevados de microplásticos coincidían con una mayor exposición a la contaminación del aire, especialmente a las partículas finas PM2.5, así como con el tabaquismo y con marcadores de inflamación en el organismo.
Aunque todavía no está demostrado que los microplásticos provoquen directamente un infarto, los investigadores creen que podrían favorecer procesos inflamatorios que dañan el revestimiento de las arterias y contribuyen a la formación de placas de grasa. Si estas placas se rompen, pueden desencadenar un coágulo y bloquear el flujo sanguíneo al corazón.
Los especialistas subrayan que factores tradicionales como el colesterol elevado, la hipertensión y el tabaquismo siguen siendo mucho más determinantes. Sin embargo, consideran que los microplásticos podrían convertirse en un nuevo factor de riesgo ambiental que amplifique esos procesos.
Los microplásticos, partículas de menos de cinco milímetros, ya han sido detectados en el aire, el agua, los alimentos e incluso en distintos órganos humanos. Este nuevo estudio refuerza la preocupación por el impacto que la contaminación por plásticos podría tener sobre la salud a largo plazo.

