12 agosto, 2026

HELSINKI.- Durante mucho tiempo se creyó que la Amazonia era una inmensa selva casi deshabitada antes de la llegada de los europeos. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que este paisaje fue el hogar de una civilización que llegó a reunir hasta tres millones de habitantes, una cifra que transformaría la manera de entender la historia del bosque tropical más grande del planeta.

El estudio se centra en la llamada civilización Aquiry, que habitó el actual estado brasileño de Acre. Sus pobladores dejaron como legado miles de geoglifos, enormes figuras geométricas construidas con zanjas y terraplenes que solo pueden apreciarse por completo desde el aire y que habrían servido como centros ceremoniales, políticos y de reunión para distintas comunidades.

El gran avance fue posible gracias al uso de la tecnología LiDAR, un sistema de escaneo con láser capaz de “ver” a través de la vegetación. A diferencia de las imágenes satelitales, que solo muestran las estructuras descubiertas por la deforestación, esta herramienta permitió localizar miles de construcciones ocultas bajo la espesura de la selva.

Los investigadores calculan que existen más de 20 mil geoglifos, una cantidad muy superior a la conocida hasta ahora. Con esa información estiman que la civilización ocupó unos 183 mil kilómetros cuadrados, un territorio similar al de Siria.

Para calcular la población, los especialistas analizaron el tamaño de estas obras de tierra. Con base en el volumen de material removido y en la capacidad de trabajo de una persona equipada únicamente con herramientas de madera, concluyeron que cada geoglifo habría requerido el esfuerzo coordinado de cientos de trabajadores, lo que apunta a una sociedad altamente organizada.

Las dataciones por radiocarbono indican que el mayor esplendor de esta cultura ocurrió entre los años 100 y 300 de nuestra era. Los científicos creen que sus habitantes cultivaban maíz, mandioca, calabaza y algodón, además de manejar de forma sostenible amplias zonas de bosque con árboles frutales y de nueces.

Los autores sostienen que estos hallazgos obligan a replantear la relación entre los antiguos pueblos amazónicos y su entorno. En lugar de una selva prácticamente intacta, la Amazonia podría ser, en parte, el resultado de siglos de manejo humano. Si descubrimientos similares aparecen en otras regiones, será necesario revisar no solo la historia de la población precolombina, sino también el origen de la biodiversidad y del paisaje que hoy caracteriza a la mayor selva tropical del mundo. (Con información de Wired)

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