MONTERREY.- La industria mexicana de autopartes inicia 2026 en “modo supervivencia”, ante la incertidumbre comercial derivada de la revisión del T-MEC y los comentarios del presidente estadounidense Donald Trump, quien calificó al acuerdo como “irrelevante”.
Empresas del sector concentran sus esfuerzos en mantener operaciones, mientras posponen inversiones, especialmente en electromovilidad. Manuel Montoya, presidente del Clúster Automotriz de Nuevo León, afirmó que aunque la producción continúa, la planeación estratégica ha quedado suspendida debido a aranceles, cambios regulatorios y presión sobre insumos industriales, como el acero estadounidense.
En 2025, México ensambló cerca de 3.95 millones de vehículos; sin embargo, la producción de autopartes cayó 3.75%, con un valor estimado 5 o 6% menor al del año previo. El mercado interno ha servido como amortiguador, con ventas de autos que podrían crecer entre 5 y 6%, superando 1.5 millones de unidades.
El freno a nuevos proyectos de electromovilidad representa un desafío adicional. Proveedores que invirtieron en estas tecnologías enfrentan pérdidas y riesgo de rezago frente a Europa y China. Montoya advirtió que la industria prioriza la eliminación de aranceles y un esquema de libre comercio real condicionado al cumplimiento de reglas de origen, así como la interpretación de criterios como el roll-up.
Entre los proyectos que avanzan figura la planta de Volvo Trucks, cuyo inicio está previsto para el segundo semestre de 2026, aunque su efecto multiplicador será gradual. Mientras tanto, el sector busca consolidar la producción de autopartes de segundo nivel y mantener la competitividad en el continente, ajustando operaciones y esperando que las condiciones comerciales se definan en la revisión del T-MEC. (Con información de Expansión)

