MÉXICO.- El alza sostenida en los precios de alimentos y materias primas mantiene bajo presión a empresas del sector alimentario y minoristas, en un contexto de inflación persistente que impacta el consumo y el poder adquisitivo.
Especialistas señalan que el encarecimiento de insumos, impulsado en parte por el aumento en los precios del petróleo, ha elevado los costos de productos agropecuarios, lo que se refleja directamente en los precios al consumidor. En algunos casos, los incrementos han sido significativos, como el tomate, que ha subido hasta 74% en dos meses.
Datos de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes indican que otros productos también registran aumentos relevantes: el chile poblano subió 28.24%, el jalapeño 12.72%, la papa 10.76% y la zanahoria 7.63%. Esta tendencia, advierten, afecta tanto a consumidores como a empresas que enfrentan mayores costos operativos.
La inflación en México alcanzó 4.59% anual en marzo, su nivel más alto en 17 meses, impulsada por el encarecimiento de alimentos y energéticos. Analistas coinciden en que este entorno reduce la capacidad de compra y obliga a las cadenas comerciales a ajustar precios o absorber parte de los incrementos mediante promociones.
Ante este escenario, algunas empresas han optado por modificar sus estrategias, como reducir el tamaño de las presentaciones o diversificar su oferta para mantener ventas.
No obstante, se prevé que parte de estas presiones puedan moderarse en los próximos meses, impulsadas por factores como el aumento al salario mínimo y un posible repunte del consumo asociado a eventos internacionales como el Mundial de futbol. (Con información de El Economista)

