Junto con su esposa, Cilia Flores, se declaran inocentes de cuatro delitos relacionados con narcoterrorismo ante un juzgado de Nueva York; “todavía soy el presidente de Venezuela”; abogado de Julian Assange, a cargo de su defensa; Delcy Rodríguez se instala en el poder a la sombra de Trump
NUEVA YORK.- Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, comparecieron ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York para enfrentar un proceso penal por cuatro cargos vinculados con narcoterrorismo. Ambos se declararon inocentes ante el juez Alvin K. Hellerstein, quien preside el caso. Durante la audiencia, Maduro insistió en que sigue siendo el presidente de Venezuela y calificó su detención como un “secuestro”, mientras que Flores respaldó la misma postura al rechazar las imputaciones.
La fiscalía acusa a la pareja de conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y posesión de armas de guerra, entre ellas ametralladoras y dispositivos destructivos. El expediente sostiene que Maduro encabezó durante años una red criminal que utilizó estructuras del Estado venezolano para facilitar el tráfico de grandes cargamentos de droga, en alianza con organizaciones armadas y cárteles internacionales. La acusación también menciona a otros altos funcionarios del chavismo, incluido Diosdado Cabello, así como a familiares del mandatario.
Durante su intervención, realizada en español con apoyo de un intérprete, Maduro negó los señalamientos y atribuyó el proceso a una maniobra política de Washington relacionada con los intereses energéticos en Venezuela. Aseguró que fue capturado en su residencia de Caracas y trasladado a Estados Unidos mediante una operación militar, versión que su defensa calificó como una acción ilegal. Al finalizar la audiencia, el exmandatario se proclamó “prisionero de guerra”.
La defensa de Maduro está a cargo del abogado Barry Pollack, conocido por haber representado a Julian Assange, mientras que Flores es asistida por el jurista Mark Donnelly. La mujer apareció ante el tribunal con visibles lesiones en el rostro, situación que su abogado atribuyó a la forma en que se realizó la captura. El juez escuchó brevemente los alegatos iniciales y fijó una nueva audiencia para el 17 de marzo, dejando claro que el fondo del caso se abordará en etapas posteriores.
El proceso está en manos del juez Hellerstein, magistrado con amplia trayectoria en casos de alto perfil, incluidos los derivados de los atentados del 11 de septiembre y juicios contra figuras políticas y empresariales. La fiscalía del distrito sur de Nueva York, encabezada por Jay Clayton, sostiene que el caso contra Maduro es resultado de una investigación iniciada en 2020, cuando autoridades estadounidenses lo señalaron como líder del llamado “cártel de los Soles”. En ese contexto, cobra relevancia el testimonio de Hugo “El Pollo” Carvajal, exjefe de inteligencia venezolano, quien se declaró culpable de narcotráfico y colabora con las autoridades.
El escrito de acusación describe una estructura que, según la fiscalía, operó durante más de dos décadas y buscó inundar de cocaína el mercado estadounidense. El documento vincula a los acusados con las FARC y con organizaciones criminales como el Tren de Aragua, además de establecer contactos con cárteles mexicanos. Para los fiscales, el juicio representa uno de los procesos más relevantes contra un exjefe de Estado en funciones o recientemente depuesto.
Mientras se desarrollaba la audiencia, el exterior del tribunal fue escenario de protestas contrapuestas. Grupos de simpatizantes de Maduro exigieron su liberación inmediata, mientras que opositores venezolanos denunciaron los efectos de su gobierno y celebraron su detención. La policía de Nueva York desplegó un operativo para evitar enfrentamientos entre ambos bandos, reflejo de la polarización que el caso ha generado dentro y fuera de Venezuela.
Delcy Rodríguez asume relevo en Venezuela
En paralelo al proceso judicial en Estados Unidos, la situación política en Venezuela entró en una fase de incertidumbre. Tras la captura de Maduro, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada, luego de que el Tribunal Supremo de Justicia declarara la “ausencia forzada” del mandatario. Rodríguez juró el cargo ante una Asamblea Nacional dominada por el chavismo y aseguró que su gestión buscará mantener la estabilidad institucional.
El nuevo escenario se desarrolla bajo un estado de excepción decretado antes de la detención de Maduro, cuyas medidas incluyen un aumento de la vigilancia y facultades ampliadas para las fuerzas de seguridad. La Constitución venezolana establece plazos para una presidencia interina, aunque el escenario actual no está contemplado de manera explícita, lo que mantiene abiertas múltiples incógnitas sobre la duración del encargo y la eventual convocatoria a elecciones.
La oposición venezolana, reducida a una minoría en el Parlamento, cuestionó la legitimidad de la nueva Asamblea y pidió el cese de la persecución política y la liberación de presos.
El gobierno estadounidense, por su parte, señaló que su prioridad es estabilizar la situación venezolana y definir el camino hacia comicios, sin precisar plazos ni mecanismos. En este contexto, el juicio en Nueva York avanza como el eje central que condiciona el futuro político inmediato de Venezuela y el destino judicial de quien, hasta hace poco, ejercía el poder en el país. (Con información de El País)








