17 abril, 2026

 “Integración”, el libro que convierte emociones en poesía viva – “DE VIVA VOZ”

La escritora Rula Jordan comparte en entrevista el origen íntimo de su obra, donde la poesía se convierte en un puente entre la introspección, la memoria y la aceptación personal; la autora habla de su obra, su incursión en el cine y cómo el arte se convierte en una herramienta para sanar, visibilizar y transformar

Sergio Masté

En un diálogo cercano y lleno de sensibilidad durante el programa De Viva Voz de El Despertador, la escritora Rula Jordan abrió las páginas de su libro “Integración”, una obra que, más que un compendio de poemas, representa un viaje emocional construido a lo largo de años de introspección. Revela cómo su obra, su incursión en el cine y su experiencia personal convergen en un mismo propósito: expresar, visibilizar y transformar.

—Tu libro “Integración” lo describes como algo muy personal. ¿Qué representa para ti esta obra?
—Es completamente personal. Yo lo comparo mucho con un hijo, porque implica tiempo, esfuerzo, paciencia y una conexión emocional muy fuerte. Es algo que nace de ti y que luego tienes que soltar al mundo. Escribir, para mí, es una conversación conmigo misma, es la manera que encontré de expresar cosas que muchas veces no puedo decir en voz alta.

—La poesía suele asociarse con lo bello, pero en tu libro hay muchas otras emociones…
—Sí, totalmente. Creo que la poesía no solo es para lo bonito. En “Integración” hay amor, pero también hay ira, resentimiento, confusión, búsqueda. La poesía es una herramienta para descifrar lo complejo, para ponerle palabras a sensaciones que ni siquiera sabías cómo explicar. Es una forma de entenderte.

—¿Por qué el título “Integración”?
—Porque justamente de eso trata todo el libro: de integrar todas las partes de ti, incluso las que no te gustan o que normalmente niegas. Uso mucho la metáfora de una vasija rota que se repara con oro. Las grietas no desaparecen, pero se transforman en algo valioso. Así somos las personas: nuestras fracturas también nos construyen.

—El libro reúne textos de distintas etapas de tu vida…
—Sí, hay poemas que escribí hace más de 20 años. Cuando estaba armando el libro, me di cuenta de que mi relación con la escritura ha sido constante. Incluso hace poco encontré manuscritos antiguos que terminé incluyendo. Fue muy bonito ver cómo todo se conecta, cómo cada etapa tiene algo que aportar.

—¿Cómo elegiste los poemas que forman parte del libro?
—Quería que cada etapa de mi vida estuviera representada. No fue una selección por perfección, sino por significado. Incluso decidí dejar algunos textos tal como los escribí en su momento, sin cambiarlos, porque reflejan quién era yo en ese entonces. Eso también es parte de la integración: aceptar todas tus versiones.

—¿De dónde nace tu amor por la escritura?
—Tiene mucho que ver con mi familia. Mi abuelo escribía y tenía una biblioteca enorme. Yo crecí rodeada de libros, y eso despertó mi curiosidad desde muy chica. Era como un mundo mágico al que siempre podía regresar, y con el tiempo se convirtió en una forma de expresión propia.

—¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Tienes una rutina?
—No hay una fórmula. Hay poemas que nacen después de horas de reflexión, de sentarte a escribir y reescribir. Pero hay otros que llegan de golpe, con una emoción muy intensa, y tienes que atraparlos en ese momento. Porque hay sensaciones e imágenes que si no las escribes, se pierden.

—Además de la escritura, incursionaste en el cine con el cortometraje “Mira”. ¿Cómo surge ese proyecto?
—Surge de algo muy personal también. Es sobre el acoso en redes sociales, específicamente el envío no solicitado de contenido íntimo. Es algo que me pasaba constantemente, y decidí transformarlo en un cortometraje. Fue una manera de denunciarlo y de visibilizarlo.

—Tu corto fue reconocido como documental. ¿Qué significó eso para ti?
—Fue muy importante, porque valida que lo que estás haciendo sí tiene un impacto. A veces uno duda mucho de su trabajo, pero ese tipo de reconocimientos te dicen que vas por buen camino, que lo que estás contando sí conecta con otras personas.

—Has hablado del “síndrome del impostor”. ¿Cómo lo enfrentas?
—Es una lucha constante. Esa voz siempre está ahí, diciéndote que lo que haces no es suficiente. Pero he aprendido a contrarrestarla con hechos, con resultados, con la respuesta de la gente. Darte permiso de ser como eres cambia todo, te abre puertas y te permite crear con más libertad.

—¿Qué papel juega el arte en tu vida hoy?
—Es una herramienta para sanar, para entender, para transformar. Tanto la escritura como el cine parten del mismo lugar: la necesidad de expresar, de decir algo, de hacer visible lo que muchas veces se queda en silencio.

—¿Dónde puede encontrar el público tu libro?
—Tengo un tiraje físico limitado que uso para promoción, pero también está disponible en plataformas digitales. Eso permite que llegue a más personas, que al final es lo más importante.

—Finalmente, ¿qué le dirías a alguien que quiere empezar a escribir?
—Que lo haga desde la honestidad. No hay reglas estrictas. Lo importante es que escribas para ti, para conocerte, para entenderte. Si después alguien lo lee y conecta, qué padre, pero el primer beneficio es para uno mismo.

Con “Integración” y su trabajo audiovisual, Rula Jordan confirma que el arte no solo se crea para ser visto o leído, sino para ser sentido. Su obra invita a una pausa en medio del ruido cotidiano, a mirar hacia adentro y aceptar que somos, al mismo tiempo, luz y sombra; y que solo al integrarlas podemos construir una versión más completa y auténtica de nosotros mismos.

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