AGENCIAS
TEHERÁN.- Irán ha intensificado la represión interna durante la guerra y la posterior tregua con Estados Unidos, con ejecuciones casi diarias y miles de detenciones, sin que el alto el fuego haya reducido la presión sobre opositores y civiles.
Organizaciones de derechos humanos denunciaron que, incluso tras la tregua prolongada por Washington para favorecer el diálogo, las autoridades mantienen una política de castigo contra quienes consideran disidentes. “La liberación inmediata de todos los presos políticos… debe ser una condición fundamental de cualquier acuerdo”, afirmó Mahmood Amiry-Moghaddam, director de Iran Human Rights.
De acuerdo con esa organización, al menos 3,646 personas han sido detenidas desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, incluidas 767 capturadas después del alto el fuego. Los cargos abarcan desde espionaje hasta el envío de imágenes a medios extranjeros o la posesión de dispositivos de internet satelital.
Las ejecuciones también se han mantenido constantes. El poder judicial confirmó la muerte de Mehdi Farid, acusado de vínculos con el Mosad, mientras que otras ocho personas han sido ejecutadas por su participación en protestas antigubernamentales recientes.
El contexto se agrava con restricciones digitales prolongadas. El observatorio Netblocks reportó un “apagón” de internet de más de 50 días, lo que limita la difusión de información y la organización social.
Autoridades judiciales han ordenado procesos acelerados contra detenidos. El jefe del poder judicial advirtió que los señalados como “colaboradores de un agresor hostil” serán tratados “sin clemencia”.

