AGENCIAS
DUBÁI.- Un ataque con drones de la Guardia Revolucionaria iraní incendió el petrolero Al-Salmi, con bandera kuwaití, frente a las costas de Dubái el martes, en un episodio que intensifica la crisis en el estrecho de Ormuz y contradice la versión oficial de que no habría daños significativos. Las autoridades locales informaron que el incendio fue controlado sin víctimas entre la tripulación y sin derrames de petróleo, aunque Kuwait Petroleum Corp indicó que el casco del buque resultó dañado.
El Al-Salmi transportaba 1,2 millones de barriles de crudo saudí y 800,000 barriles de crudo kuwaití, según datos de TankerTrackers.com y LSEG, y se dirigía a Qingdao, China. El ataque se produce en medio de un mes de confrontaciones marítimas en la región, iniciadas tras operaciones de Estados Unidos e Israel contra instalaciones iraníes el 28 de febrero. La Guardia Revolucionaria aseguró que el objetivo era un portacontenedores vinculado con Israel, aunque los datos de transporte señalan que la embarcación atacada fue el Al-Salmi, mientras que el Haiphong Express, de Singapur, estaba anclado junto a él.
El presidente estadounidense Donald Trump reaccionó en redes sociales, instando a los países dependientes del estrecho a “reunir el valor necesario, vayan al estrecho y ¡TÓMENLO!”, subrayando que Estados Unidos “ya no estará ahí para ayudarlos”. Trump había amenazado previamente con destruir centrales energéticas iraníes si no se alcanzaba un acuerdo de paz.
El incidente provocó un aumento temporal en los precios del crudo, que superan los 200 millones de dólares en valor de carga del Al-Salmi. La escalada ha generado alarma internacional, con Pakistán buscando mediar en el conflicto y China pidiendo la suspensión de operaciones militares en la zona. El estrecho de Ormuz concentra cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado, y los ataques han interrumpido su tránsito habitual.
Irán sostiene que las propuestas de paz estadounidenses son “poco realistas, ilógicas y excesivas”, mientras la Unión Europea advierte sobre una posible “perturbación prolongada” en los mercados energéticos. La región enfrenta una creciente tensión que combina riesgos humanitarios, estratégicos y económicos, con el transporte de hidrocarburos nuevamente en el centro de la confrontación internacional.

