AGENCIAS
BEIRUT.- La escalada militar entre Israel y Hezbollah se concentró en el sur de Líbano, donde intensos combates en Bint Jbeil dejaron decenas de víctimas en una ofensiva que busca consolidar una franja de seguridad israelí mientras se estanca la vía diplomática.
La localidad, estratégica por su cercanía con la llamada línea azul de la ONU, fue escenario de enfrentamientos directos entre tropas israelíes y milicianos, quienes respondieron con cohetes y artillería para frenar el avance. En la última jornada se reportaron al menos 34 muertos y 174 heridos.
Aunque Israel redujo bombardeos en Beirut tras ataques previos que causaron más de 350 muertes en zonas urbanas, intensificó operaciones terrestres y aéreas en el sur, incluyendo incursiones en el valle de Bekaa y ataques con drones en múltiples localidades. El objetivo, según reportes, es establecer una zona de seguridad hasta el río Litani.
La nueva fase del conflicto se activó luego de que Hezbollah lanzara cohetes hacia el norte de Israel en marzo, en apoyo a Irán. Desde entonces, Tel Aviv afirma haber abatido a más de 250 combatientes del grupo, incluidos mandos de alto nivel, en lo que calificó como un golpe a su estructura operativa.
El balance total de la ofensiva israelí asciende a 2,089 muertos y más de 6,700 heridos en Líbano.
En paralelo, se prevé una reunión en Washington entre representantes de ambos países, aunque Hezbollah rechazó cualquier negociación. Su líder, Naim Qassem, calificó el diálogo como “capitulación” y advirtió que no reconocerán acuerdos mientras continúen los ataques.

