Todas las sociedades que han existido a lo largo de la historia, han justificado la desigualdad entre sus miembros. Platón, filósofo griego del siglo IV A.C., en sus Diálogos aceptaba el papel del esclavo en la estructura social mientras que su discípulo Aristóteles hablaba de “lo justo”, considerando como natural la diferencia entre los ciudadanos de la “polis” griega con respecto a los esclavos o a los extranjeros.
En la Edad Media (Siglos V a XV D.C.) el pensamiento dominante, influido por los preceptos éticos del cristianismo, condenaba la acumulación de riquezas y la usura aun cuando en la práctica para quienes estaban en la cima de la sociedad esto era “letra muerta”. Entre los siglos XVI y XVIII, inicios del desarrollo del capitalismo, las “ideas” comienzan a compaginar con la práctica, llegando a su más completa expresión en las dos centurias posteriores en obras de ética y economía en las que encontramos una apología de este “modo de producción”.
En aquellos tiempos, a pesar de que la expresión “soy un hombre, nada humano me es ajeno”, expresada en una comedia de Publio Terencio Africano en el año 165 A.C. fue ampliamente conocida, su interpretación era sesgada, al igual que lo fueron la concepción aristotélica de la justicia reservada a los habitantes de las ciudades griegas y el mandamiento bíblico “amarás a tu prójimo” para los creyentes. Esto es, cada quien calificaba quien era humano, ciudadano o prójimo, a su conveniencia. Sin embargo no siempre, ni todos, justificaban el sistema económico y social vigente. A los llamados “socialistas utópicos” siguió Karl Marx con su crítica al capitalismo y en particular a la situación de la clase obrera en un período en que la acumulación de capital se lograba a costa de su sobreexplotación.
Pero los tiempos cambiaron. Al período en que las naciones hegemónicas luchaban por las materias primas y por ampliar sus mercados, siguió uno en que la tecnología y la educación permitieron una era dorada del capitalismo en que la situación de los trabajadores mejoró. El sistema demostró su capacidad de adaptación respondiendo a los reclamos sociales, evitando aquel fantasma que según Marx recorría en sus tiempos Europa, el fantasma del comunismo. Entre los años 1950-1980 se llegó a una etapa relativamente igualitaria, en la que por ejemplo, en Estados Unidos el 10 por ciento de la población con mayores ingresos obtenía solamente el 35 por ciento de la renta nacional, cantidad inferior a la de principios de siglo. Eran los tiempos de “la gran sociedad”, cuando se introdujeron en ese país un conjunto de iniciativas, leyes y programas que beneficiaban a todos.
Pero el desarrollo de la sociedad no es lineal y en ocasiones se dan involuciones. La aplicación, a partir de 1980 de las políticas económicas neoliberales con el desmantelamiento del Estado de Bienestar, condujo en todo el mundo al incremento en los niveles de concentración del ingreso y al aumento de la pobreza. En el poderoso país del norte, el reducido segmento de población mejor posicionada recuperó terreno, pasando del 35 al 48 por ciento del ingreso en 2018; como en los mejores tiempos de Rockefeller, Morgan y Ford.
Y aquí es donde se compagina la tesis de Thomas Piketty expuestas en su obra “El Capitalismo del Siglo XXI” con la realidad, de que la desigualdad no es económica o tecnológica, sino ideológica y política, siendo producto del retorno a un relato empresarial y meritocrático del pensamiento conservador que la justifica “puesto que deriva de un proceso libremente elegido en el que todos tenemos las mismas posibilidades de acceder al mercado y a la propiedad”.
Libertad de elegir es lo que ha hecho el 10 por ciento de la población de México que recibe entre el 55 y 60 por ciento del ingreso nacional, al igual que lo ha hecho el 50 por ciento, que recibe solamente entre el 8 y el 10 por ciento, colocando a nuestro país como el quinto con más desigualdad en el mundo según el “Informe 2022 del Laboratorio de Desigualdad Mundial”. Aquí solo nos falta escuchar voces que repitan en coro “la desigualdad no se toca”, como lo han hecho en referencia a otros temas.

