* La cancunense logra doble oro en el ADCC Brazil Open 2026 y se posiciona en el Top 3 del ranking femenil en México
Por Sergio Masté
La atleta cancunense Jade Robledo continúa dejando huella en el jiu-jitsu internacional al posicionarse en el tercer lugar del ranking femenil en México de la AJP (Abu Dhabi Jiu Jitsu Pro) y Smoothcomp, consolidando su crecimiento con una destacada actuación en el ADCC Brazil Open 2026.
En la competencia realizada en Indaiatuba, São Paulo, Robledo se proclamó doble campeona al conquistar la medalla de oro en la división -70 kg (Adulto/Avanzado) y repetir la hazaña en la categoría Absolute, enfrentándose a competidoras de distintos pesos en uno de los circuitos más exigentes del jiu-jitsu No-Gi. Durante el torneo, superó a rivales de alto nivel, incluidas las brasileñas Naiane Teixeira y Mariana Díaz.
Con un registro de 28 puntos, siete triunfos y siete derrotas, la representante de 10th Planet Cancún se posiciona como una de las figuras emergentes del grappling en México y Latinoamérica, reflejando además el crecimiento de esta disciplina en Cancún.
Conocida como la “10th Planet Princess”, Jade ha construido su carrera bajo un estilo moderno enfocado en sumisiones y control posicional, destacando por su capacidad de adaptación en el tatami. Para la atleta, el jiu-jitsu ha sido más que un deporte: ha representado un cambio radical en su vida.
“La constancia y la disciplina son clave; si las aplicas en tu vida, las posibilidades son ilimitadas”, ha compartido Robledo, quien también encuentra inspiración en la filosofía de fluir y adaptarse ante cada reto, dentro y fuera de la competencia.
Con seis años de experiencia como instructora, la cancunense ha encontrado en la enseñanza una nueva pasión, motivando a otros a iniciarse en el deporte. “Nunca es tarde para empezar ni para intentarlo de nuevo”, afirma, destacando que el aprendizaje es constante y que cada experiencia, ya sea victoria o derrota, forma parte del crecimiento.
Jade Robledo no solo suma triunfos en el extranjero, sino que también se consolida como referente del jiu-jitsu en Quintana Roo, llevando el nombre de Cancún a escenarios internacionales y demostrando que la disciplina y la perseverancia pueden abrir camino en cualquier ámbito.
LA HISTORIA DE UNA GUERRERA DEL JIU-JITSU
Lo que comenzó como una búsqueda de defensa personal terminó convirtiéndose en un camino de transformación total para la atleta cancunense Jade Robledo, quien hoy es referente del jiu-jitsu tras casi una década de disciplina, retos y evolución constante.
“Dicen que tocar fondo es una oportunidad de agarrar impulso”, relata la peleadora, recordando los momentos que marcaron el inicio de su historia en el deporte. Fue precisamente una caída —física y emocional— la que la llevó a replantearse su vida y a encontrar en el jiu-jitsu una herramienta para reconstruirse.
En sus primeras experiencias sobre el tatami, Jade enfrentó sensaciones de frustración e inseguridad. “Cuando llegué al piso me sentía inútil, y eso me movió mucho. Dije: tengo que hacer algo al respecto”, recuerda. Esa inquietud fue el motor que la impulsó a seguir entrenando, a pesar de las dificultades.
Con el paso del tiempo, lo que inició como una actividad para mejorar hábitos se transformó en una meta clara. A dos años de haber comenzado, Robledo se cuestionó el propósito de su esfuerzo y encontró la respuesta en la posibilidad de superarse a sí misma. “No sabía que quería esto, pero lo quiero”, afirma, al describir el momento en que decidió tomarse en serio su carrera deportiva.
Hoy, con nueve años dentro de esta disciplina, la cancunense reconoce que su crecimiento no ha sido individual, sino resultado de un trabajo en equipo y de una preparación constante. “No soy solo yo, hay todo un equipo detrás”, subraya, destacando el acompañamiento que ha sido clave en su desarrollo.
Lejos del miedo, Jade se define como una atleta segura y preparada. “Me siento más fuerte que nunca, física y mentalmente. Pase lo que pase, sé que estoy dando lo mejor de mí”, expresa con convicción.
Su historia no solo refleja el esfuerzo de una deportista de alto rendimiento, sino también el impacto del jiu-jitsu como herramienta de cambio personal. Entre caídas y aprendizajes, Jade Robledo demuestra que la disciplina, la constancia y la determinación pueden convertir cualquier adversidad en una oportunidad para crecer.
(RECUADRO CON FOTO REMANDO)
JADE ROBLEDO DESAFÍA AL MAR… Y A SU PROPIA MENTE
La participación de la atleta cancunense Jade Robledo en la Travesía Maya hace alguno años, una antigua tradición que recrea el recorrido de canoeros prehispánicos por el Mar Caribe, se convirtió en una experiencia de superación personal donde la mayor batalla no fue contra el mar, sino contra su propia mente.
Invitada a integrarse a este reto que va de Polé (Xcaret) a Cozumel, Robledo enfrentó momentos de duda desde sus primeros entrenamientos. Durante una de sus primeras remadas largas, de más de dos horas y 13 kilómetros, confesó haber “renunciado” mentalmente en repetidas ocasiones. “Ya no podía, ya no quería, pero no podía parar”, relató.
Sin embargo, con el paso de los días, la atleta logró identificar el impacto de los pensamientos negativos, los cuales describió como un ciclo que puede limitar el desempeño si no se controla. Fue entonces cuando decidió cambiar su enfoque y dejar atrás el “no puedo” para concentrarse en el presente.
Ese giro mental le permitió disfrutar el entrenamiento, mejorar su rendimiento y afrontar con mayor confianza los siguientes retos. Incluso, en una jornada de más de 35 kilómetros y más de cinco horas de remada, logró sentirse en control total de su cuerpo y mente.
“La mente puede ser tu peor enemigo, pero también tu mayor fortaleza”, reflexionó la deportista, quien aseguró que esta experiencia le dejó una lección clara: el cuerpo llega hasta donde la mente lo permite.
Más allá del desafío físico, la Travesía Maya se consolidó para Jade Robledo como un proceso de crecimiento personal, desde donde envía un mensaje: identificar los pensamientos negativos y dejarlos ir puede marcar la diferencia para alcanzar cualquier meta.







