* Ronaldo Ramos y Jonathan García regresaron a Cancún con cuatro medallas conquistadas en Uruguay, fruto de años de entrenamiento, sacrificios personales y hasta rifas para financiar su camino competitivo. Bajo la dirección del profesor Ismael Sacramento, ambos ya apuntan al sueño de convertirse en campeones mundiales.
Por Sergio Masté
Cancún.- Detrás de cada medalla hay una historia que pocas veces se ve. En el caso de los jóvenes cancunenses Ronaldo Ramos y Jonathan García, el camino hacia el podio panamericano estuvo marcado por horas de entrenamiento, viajes, lesiones, sacrificios económicos y una enorme determinación para representar a Quintana Roo y a México.
Ronaldo regresó de Uruguay con dos medallas de bronce, mientras Jonathan consiguió una de oro y una de plata durante el Campeonato Panamericano de Jiu-Jitsu Brasileño, al que asistieron como integrantes del a Selección Mexicana de Jiu Jitsu. Tanto Ronaldo como Jonathan son cinturón marrón y se miden con poseedores de cintas negras y campeones.
Ambos forman parte de Brassa Cancún y entrenan bajo la dirección del profesor Ismael Sacramento, quien cuenta con 35 años de experiencia en las artes marciales.
La historia de Ronaldo resulta especialmente intensa. Disputó siete combates en un solo día, enfrentándose incluso a un campeón mundial canadiense. En uno de sus primeros encuentros sufrió una lesión en el pie y posteriormente también tuvo problemas en una rodilla, pero continuó compitiendo hasta conseguir cuatro victorias.
“Uno siempre va por el oro”, reconoció Ronaldo, quien lejos de considerar los bronces como una derrota, los toma como combustible para seguir entrenando. Haberle plantado cara a campeones mundiales le confirmó que tiene el nivel necesario para aspirar a lo más alto.
Jonathan, por su parte, vivió un camino de revancha. Después de conquistar una medalla de plata, volvió a enfrentarse a los mismos rivales y consiguió derrotarlos para quedarse con el oro. Sin embargo, el campeonato panamericano no es su meta final: su sueño es convertirse en campeón mundial.
¿QUÉ HAY DETRÁS DE UNA MEDALLA?
Y detrás de ambos jóvenes está un entrenador que conoce de sobra el precio del éxito. Sacramento explica que una medalla representa años de sacrificio, tiempo alejado de la familia, inversión económica y, sobre todo, fortaleza mental.
“Más del 50 por ciento tiene que ver con el aspecto mental”, sostiene el entrenador, quien considera que la preparación psicológica es uno de los grandes retos que todavía enfrenta este deporte.
Los resultados no llegaron de la noche a la mañana. Ronaldo lleva alrededor de cinco años entrenando, mientras Jonathan acumula entre tres o cuatro años de preparación constante. Para llegar al Panamericano tuvieron que recorrer prácticamente todo el circuito nacional, con competencias en Manzanillo, Tamaulipas, Ciudad Victoria, Pachuca, Ciudad de México y Mérida, acumulando puntos para alcanzar el primer lugar del ranking y conseguir un lugar en la Selección Mexicana.
El esfuerzo económico también fue considerable. Antes de llegar a la selección, los jóvenes tuvieron que organizar rifas, vender comida y buscar trabajos que les permitieran continuar entrenando. Una vez integrados al representativo nacional, la Federación cubrió los gastos del viaje, pero el camino previo fue prácticamente costeado por ellos mismos y sus familias.
Sacramento considera que Quintana Roo tiene enorme talento, pero requiere mayor respaldo. Actualmente dirige una academia con alrededor de 150 alumnos, desde niños de cuatro años hasta adultos, y destaca que la disciplina ha evolucionado de manera significativa.
EL VERDADERO COMBATE APENAS COMIENZA.
El profesor también ha sido testigo de la transformación de las artes marciales mixtas y el Jiu-Jitsu brasileño, disciplinas que durante décadas fueron poco conocidas y que hoy cuentan con reglamentos, categorías, federaciones y competencias internacionales.
Para él, el siguiente gran paso será consolidar el deporte federado en Quintana Roo. Como presidente de la Federación de Artes Marciales Mixtas en el estado, busca integrar a más municipios y academias. Actualmente, señala, Benito Juárez, Bacalar e Isla Mujeres son los municipios que participan activamente, mientras que otros han mostrado interés en incorporarse.
La apuesta es clara: organización, disciplina y unidad para que el talento local no se quede únicamente en los torneos de casa.
Y mientras el deporte continúa creciendo, Ronaldo y Jonathan ya tienen claro el siguiente objetivo. No quieren conformarse con las medallas obtenidas en Uruguay. Quieren llegar a la cima mundial.
El calendario tampoco se detiene. El equipo tiene programado un evento en Cancún el 24 de octubre, con el que cerrará la temporada, y en enero comenzará nuevamente el circuito nacional para sumar puntos rumbo a una nueva oportunidad con la Selección Mexicana.
Por ahora, las medallas ya están en casa. Pero para estos jóvenes, el verdadero combate apenas comienza.
“No nos vamos a rendir, aunque sea muy difícil el camino, hay que seguir.” Esa frase resume la filosofía de dos deportistas que, con recursos limitados pero con sueños enormes, están demostrando que en Cancún también se están formando campeones de talla internacional.





