29 mayo, 2026

La Almoloya / El Primer Parlamento Europeo (II) – Panimil / Centro de Estudios Antropológicos e Históricos

Claudio Obregón Clairin

La enigmática cultura argárica inició en el sur de España hace cuatro mil doscientos años. En aquellos soles, los europeos transitaron de la Edad de Cobre a la Edad de Bronce. Los agáricos edificaron las primeras ciudades en Europa continental, elaboraron armas metálicas  (alabardas y espadas) destinadas exclusivamente para el combate cuerpo contra cuerpo; manufacturaron una cerámica oscura que respondió más al control de las medidas que a una preferencia estética y fueron excelentes orfebres; sus gobernantes portaron bellísimas diademas de oro y plata así como anillos de oro, recubrieron con plata los vasos de uso exclusivos de las princesas y su atuendo se manufacturó con lino y esparto. Fueron pueblos que mantuvieron lazos comerciales a grandes distancias. Prueba de ello son los restos de ámbar de Sicilia, marfil proveniente de África y el Cercano Oriente, así como cáscaras de huevos de avestruz de África.

Durante varios siglos, las culturas neolíticas europeas realizaban entierros comunales en “dólmenes” y los estudios genéticos en los cuerpos localizados revelan una descendencia patrilineal y la presencia de un dignatario fundador. Por el contrario, los argáricos irrumpieron en Europa continental con la novedosa costumbre de enterrar a sus difuntos en sus casas, utilizando cistas y enormes ollas de barro.

En el estudio (1) Kinship practices in the early state El Argar society from Bronze Age Iberia publicado por los investigadores de La Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) se da cuenta de que durante la Edad de Bronce aconteció una notable centralización del poder y el surgimiento de una creciente desigualdad social. Estos drásticos cambios políticos-sociales pudieron relacionarse con la expansión hacia el oeste de una migración esteparia y la reducción de linajes masculinos locales. En este marco de referencia se enmarca la cultura de El Argar y la diferenciación en sus rituales funerarios, ofrecen la oportunidad para ubicar los parentescos biológicos a través de las tumbas dobles que representan el 20% de los entierros de la mayoría de los yacimientos arqueológicos.

En promedio, más de la mitad de las tumbas dobles contuvieron a dos adultos, una cuarta parte estuvieron ocupadas por un adulto y un niño, y la combinación de dos niños fue alrededor de menos del 10%. Los investigadores de la UAB inicialmente se concentraron en las tumbas dobles que contenían a dos adultos y se entendía que esas tumbas evidenciaban parejas heterosexuales y monógamas, es decir, matrimonios de familias nucleares. Sin embargo, los estudios de radiocarbono (14C) en una muestra de 23 entierros dobles evidenciaron una brecha intergeneracional, pues no siempre los individuos  enterrados fueron contemporáneos y recientes estudios genómicos develados en 2023 por los investigadores de UAB durante la conferencia “Género y parentesco en El Argar” dictada en el Museo Arqueológico Nacional de España (2) y en el ensayo antes mencionado (1) nos ofrecen un escenario en el que las mujeres argáricas fueron quienes podían legitimar y tener el Poder. 

En La Almoloya muestrearon a 86 individuos que poseían una buena preservación morfológica y obtuvieron datos de alta calidad en todo el genoma. Los lazos de parentesco entre los individuos enterrados demuestran que la sociedad argárica fue cosmopolita, que las mujeres emigraban y podían gobernar y que la familia como la concebimos en Occidente nada tiene que ver con los poliamorosos argáricos; sin embargo, ante un escenario de cifras y análisis de datos, el arqueólogo Vicente Lull de la UBA ha afirmado: “la genética sin la arqueología no es nada” y motivos no le faltan ya que corremos siempre el riesgo de que utilizando únicamente los datos duros nuestro análisis sea inducido por el sesgo de nuestra visión del mundo. Es por ello que los investigadores sugieren tener cautela, pero igualmente se animan a explorar escenarios fascinantes.

Los arqueólogos de la UBA excavaron en la Almoloya el recinto conocido como el Primer Parlamento Europeo, un salón rectangular en el que cabían cómodamente sentadas 55 personas y arqueológicamente no expresaba una función ritual o administrativa, simplemente la gente se reunía en él, quizá para audiencias y reuniones, por ello el nombre que se le ha dado. 

Delante de un alto podio donde presidían príncipes y princesas se ubicó un entierro doble (AY38) compuesto por un hombre y por una mujer; al principio se pensó que fueron esposo y esposa, él guerrero y ella princesa, pero no fue así. Los resultados genéticos indicaron que ambos individuos carecieron de lazos genéticos con otros individuos de La Almoloya, lo que plantea el arribo de una élite gobernante “externa”, que además realizó cambios arquitectónicos. La mujer poseía una hermosa diadema de plata semejante a las que utilizaron las princesas de otro sitio conocido como El Argar, situado a 100 km de distancia de La Almoloya, lo que pudiera señalar su procedencia. 

Ambos individuos fueron padres de una niña de un entierro doble en el que también se encontró a otra niña, fue su media hermana ya que ambas niñas fueron hijas del padre del entierro AY38. Lo fascinante es que una de las dos niñas fue en realidad “un niñe”, develando la presencia de la intersexualidad entre los individuos argáricos. Fascinante también que las mujeres de La Almoloya no tuvieron una cercanía genética, así que en aquellos tiempos: las mujeres emigraban y gobernaban.

En la parte baja del podio había un “hogar” (fuego ritual) y de tanto pasar los arqueólogos frente al podio, de pronto surgió un cráneo, decidieron cavar y encontraron a un individuo decapitado con una piedra en la boca, como si los argáricos quisieran asegurarse de que no hablara más y que estuviera expuesto permanentemente al fuego. Infortunadamente salió negativa la prueba genética de este individuo dejando a la imaginación su identidad. Por la forma del entierro se le ha nombrado “el enemigo”. Si hasta las princesas fueron enterradas con armas, seguramente tuvieron enemigos, pero ¿quiénes? 

Las ciudades argáricas irrumpieron en 2200 a.n.e construyendo fortalezas, guerreando heráldicamente, sin dioses ni símbolos, con cerámica neutra, gobernaron algunas mujeres, no tuvieron ancestros fundadores y durante 650 años controlaron un territorio de 33 mil kilómetros cuadrados. Carecemos de un registro arqueológico que nos hable de otros pueblos a su altura… Quizá sus enemigos fueron pequeños grupos locales que se opusieron a ser esclavizados o sometidos como agricultores de cebada. El hecho es que contamos con las armas, con las fortalezas, con mujeres empoderadas y una riqueza organizada territorialmente con La Almoloya como centro administrativo. Aún queda mucho por descubrir de esta ignota y sorprendente cultura ibérica.

(1) https://portalrecerca.uab.cat/es/publications/kinship-practices-in-the-early-state-el-argar-society-from-bronze-2/

(2)  https://www.youtube.com/watch?v=vynhYAat28k&t=4152s

Fotografías: Revives y Claudio Obregón Clairin

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