ASÍ NOS VEMOS
Edgar Prz
La radiografía electoral desnudó a varios liderazgos ficticios, sepultó a más de uno y hay otros que aún en la más dura de sus derrotas, insisten en que no perdieron y que la coalición con partidos antagónicos tendrá aún mejores resultados.

Me refiero al PRI más bien a lo que queda del PRI, ya que entró con 12 gobernadores a la aduana del 6 de junio y salió con 4, perdió 8, en presidencias municipales tenía 459 y salió con 209, perdió 250. Lo más dramático es que en su estado natal se empecinó en poner como candidato a su sobrino Christian Castro y la obsoleta, la casi disecada, a la que hay que pellizcar para ver si aún respira, Layda Sansores le arrebató el poder en Campeche. Se perdió por los yerros de Alito cuando fue gobernador, al desdén con que gobernó, al desprestigio, al tufo de corrupción y aun así quería dejar heredero.
El PRI está en severo riesgo de desaparición en varios estados, en Quintana Roo hace menos de un sexenio reinaba y se jactaba de la gloria eterna, de la poderosa maquinaria que se había envilecido con recursos públicos, nada se movía sin el apoyo del billete, solo que hay que agregar el dinero no se distribuía como se etiquetaba, los sobres sufrían mordiscos, arañazos, pellizcos y cuando lo recibía la persona ya tenía varias vacunas.

Ese PRI ya desapareció pero los beneficiarios de esos años gozan de cabal salud y disfrutando de sus canonjías, Raymundo King es el claro ejemplo de esa voracidad, otros se replegaron, vuelan bajito para no ser detectados, solo que el pueblo los conoce y los tiene identificados. Fue tanto el desinterés de los priistas que hasta permitieron que la dirigencia estatal se la lleven a Cancún y los asuntos se manejen a control remoto, pero eso sí, pegaron el grito al cielo cuando Morena envió una candidata para el distrito II, que no solo triunfó sino que le arrebató sus ínfulas de gallito al tal Alonso Ovando, lo sentó en su realidad a quien ya se sentía ganador y vociferaba que sería el mejor diputado. Sería bueno que se registre en el Congreso para que lo tomen en cuenta para ser “diputado por un día”.
La dupla Alito-Candy Ayuso resultó nefasta, oprobiosa, vergonzosa a grado tal que hasta el día de hoy Candy Ayuso no ha dado la cara, no ha salido a agradecer a sus votantes aunque hayan sido pocos, solo ganó Bacalar y en alianza, si no, no le hubiera alcanzado. ¿Dónde quedó aquel orgullo de ser priista?, ¿dónde quedó aquel slogan ‘nací priista y moriré priista?, ¿dónde enterraron sus hachas de guerra?, ¿dónde abandonaron sus jactancias, sus poses de finoles? Solo tuvieron un error: abandonaron a la base y volaron en solitario, eso significó el divorcio, además del fastidio de la gente con la ley de la tarima.
Candy debe renunciar y el PRI rehacerse con verdaderos cuadros, ya es tiempo que la militancia decida y no la cúpula, que la decisión recaiga en ellos y no en cuadros iluminados que reciban calor por fuera. La reingeniería debe empezar ya el 2022, está enfrente y no se debe acudir con este ejército que tiene puros generales y carece de tropa, por dignidad y respeto debe irse pero ya.
Otra que se murió haciéndole la fiesta a Alito fue Cora Amalia, ya entregó todo y debe entender que ceder el paso le otorga altura y madurez, su sueño de ser gobernadora se esfumó el día 6. Sus mejores años ya pasaron, sus servicios fueron bien recompensados, gozo de la fama y el tiempo la condena al túnel del olvido, al igual que a la fugaz de Arlet Mólgora quien benefició hasta a su marido.
Alito ha sido un mal capítulo para el priismo, pretendió acrecentar su poder personal y abandonó al partido, no le interesó y por ello los resultados. Pero eso sí, privilegió a sus amistades en las plurinominales, Pablo Gamboa Miner y Carlos Aysa, el primero hijo de Emilio Gamboa y el otro hijo del actual gobernador de Campeche, con ellos estará en la cámara de diputados, lo demás es lo demás.
Pobre PRI con semejantes dirigentes….
Mejor seguiré caminando y cantando “todo se derrumbó dentro del PRI, dentro del PRI, hasta ni ganas dan, ni de seguir, yo era feliz contigo hasta que descubrí que me mentías…”

