12 agosto, 2026

La Feria del Carmen: tres siglos de tradición

La celebración surgió tras la recuperación de Isla Tris en el siglo XVIII y evolucionó hasta convertirse en una de las festividades religiosas, comerciales y populares más arraigadas del sureste mexicano

Harold Amábilis

Cada julio, Ciudad del Carmen revive una tradición que ha acompañado el desarrollo de la isla durante cerca de tres siglos. La Feria del Carmen constituye una de las expresiones religiosas y populares de mayor antigüedad en Campeche, resultado de un largo proceso histórico en el que la fe, el comercio y las costumbres locales terminaron por entrelazarse hasta dar forma a una celebración profundamente arraigada entre sus habitantes.

El origen de esta devoción se remonta a 1717, cuando la entonces llamada Isla Tris permanecía ocupada por navegantes británicos que la utilizaban como punto estratégico para atacar embarcaciones españolas. Ese año, el sargento mayor Alonso Felipe de Andrade encabezó la expedición que recuperó el territorio. La victoria ocurrió el 16 de julio, día dedicado por la Iglesia católica a la Virgen del Monte Carmelo, hecho que los pobladores interpretaron como una señal providencial. A partir de entonces, el lugar recibió el nombre de Presidio de Nuestra Señora del Carmen, iniciándose una tradición religiosa que ha permanecido vigente hasta nuestros días.

La imagen venerada en el actual Santuario Diocesano llegó desde Cádiz, España, en 1722 y, apenas dos años después, el templo obtuvo la categoría de Real Capilla. Desde entonces, la Virgen del Carmen ocupó un lugar central en la vida espiritual de la comunidad y se convirtió en uno de los principales símbolos de identidad de los carmelitas.

El antecedente documentado más antiguo de la feria data de 1790, cuando el Presidio enfrentaba una severa escasez de alimentos provocada por las restricciones comerciales con Campeche. En medio de aquella situación, los habitantes reunieron recursos para obsequiar a la imagen una corona de oro de cuatro libras, colocada el 16 de julio durante una celebración que se prolongó tres días. En esas mismas fechas, el exgobernador Francisco Granados llevó desde Tabasco y Campeche diversos productos indispensables para abastecer a la población e instaló un tianguis alrededor de la capilla. Esa convivencia entre la solemnidad religiosa y la actividad mercantil es considerada el origen de la feria carmelita.

Con el paso del tiempo, los festejos adquirieron mayor dimensión. En diciembre de 1873, durante el gobierno de Joaquín Baranda y Quijano, el Congreso del Estado amplió la duración de la feria del 15 al 24 de julio para fortalecer la actividad comercial de la isla, al facilitar la llegada de vendedores procedentes de distintas regiones, quienes ofrecían sus mercancías sin la carga de impuestos establecida para otras épocas del año.

Los juegos mecánicos comenzaron a formar parte de la feria hacia 1905 con la llegada de la familia Manjarrez, cuyos carruseles y tiovivos funcionaban mediante impulso manual. Los antiguos toldos, construidos con lonas reutilizadas y velas de cayucos, servían de escenario para bailes de jarana que prolongaban el ambiente festivo.

En los años treinta se incorporaron las Atracciones Cáceres, propiedad de Simón Cáceres Baqueiro, cuyos juegos utilizaban pequeños motores de gasolina. Durante las décadas de 1940 y 1950 también llegaron las Atracciones Ordóñez, instaladas inicialmente en el barrio de Tila antes de trasladarse al centro de la ciudad.

Inician las procesiones marítimas

Uno de los episodios más significativos ocurrió en 1956. Al conmemorarse el centenario del templo y del título de Ciudad, el padre Faustino Rebolledo Blanco impulsó la restauración de la iglesia y promovió la Coronación Pontificia de la Virgen ante la Santa Sede. La ceremonia fue encabezada por el obispo de Campeche, Alberto Mendoza y Bedolla, acompañado por el arzobispo de Yucatán, Fernando Ruiz Solórzano, y el obispo de Tabasco, José del Valle y Navarro. Concluida la celebración, la imagen fue trasladada al Muelle Fiscal para abordar el barco camaronero Centenario del Carmen. Fue la primera procesión marítima de la Virgen, escoltada por embarcaciones camaroneras y ribereñas. Desde 1981, las procesiones por mar y tierra forman parte del programa anual y congregan a miles de creyentes procedentes de distintos puntos de la región.

El crecimiento constante de la feria terminó por rebasar la capacidad del centro de la ciudad y, ante la expansión de los comercios, los espacios de entretenimiento y el aumento de visitantes, el presidente municipal David Razú Vera determinó en 1977 trasladar las actividades populares a Playa Norte, que albergó por primera vez la feria de julio en 1978. En años recientes, el Ayuntamiento incorporó al programa conmemoraciones relacionadas con el aniversario del título de Ciudad y la entrega de la Medalla “Ciudad del Carmen” al Mérito Ciudadano.

En su edición 2026, la Feria del Carmen mantiene viva esa tradición con un programa que reúne ceremonias religiosas, actividades culturales, deportivas y recreativas, además de la tradicional feria popular. La cartelera artística contempla las presentaciones de Natalia Jiménez y Bryndis por Siempre, mientras miles de fieles y visitantes participan en unos festejos que vuelven a convertir a Ciudad del Carmen en uno de los principales puntos de encuentro del sureste mexicano y mantienen viva una celebración cuyo origen se remonta a finales del siglo XVIII.

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