14 mayo, 2026

La historia del asesino serial Ed Kemper y su inesperado trabajo narrando audiolibros desde prisión

Condenado por ocho asesinatos, el hombre participó durante años en un programa penitenciario de grabación de audiolibros para personas con discapacidad visual

Ed Kemper, conocido como “The Co-Ed Killer”, es uno de los asesinos seriales más conocidos de la historia criminal de Estados Unidos.

Además de los delitos por los que fue condenado, su permanencia en prisión estuvo marcada por una actividad poco habitual: la narración de audiolibros para personas con discapacidad visual dentro de un programa penitenciario en California.

Los primeros crímenes de Kemper ocurrieron cuando tenía 15 años. En 1964 asesinó a sus abuelos paternos, hecho por el cual fue internado en el Hospital Estatal de Atascadero para Criminales Mentalmente Insanos.

Permaneció allí entre 1964 y 1969 y posteriormente fue transferido a la Autoridad Juvenil de California. De acuerdo con registros citados por The New York Times, las autoridades determinaron entonces que había sido “curado”.

Entre mayo de 1972 y abril de 1973, Ed Kemper cometió una serie de asesinatos en la zona de Santa Cruz, California. Durante un periodo de once meses asesinó a seis mujeres, en su mayoría estudiantes universitarias.

También mató a su madre, Clarnell Kemper, y a una amiga de ella, Sally Hallett. En 1973 fue condenado a cadena perpetua por ocho cargos de asesinato en primer grado.

Mientras cumplía su condena en la California Medical Facility, Kemper participó en “The Blind Project”, una iniciativa desarrollada por el California Department of Corrections and Rehabilitation y la organización Volunteers of Vacaville. 

El programa estaba destinado a producir grabaciones de libros para personas ciegas o con discapacidad visual.

Según un artículo publicado por el diario Los Angeles Times en 1987, los internos participantes grababan novelas, libros de texto y obras infantiles para usuarios de distintas partes de Estados Unidos. 

Las tareas también incluían la atención de solicitudes y la reparación de máquinas de escritura Braille utilizadas en centros de rehabilitación y escuelas.

Ed Kemper fue uno de los narradores más activos del programa. El periódico informó que había dedicado miles de horas a la lectura y acumulado “más de cuatro millones de pies de cinta y varios cientos de libros” registrados en audio. 

Entre los títulos narrados por él se encontraban Flowers in the Attic, de V.C. Andrews; The Glass Key, de Dashiell Hammett; y The Rosary Murders, de William X. Kienzle.

El proyecto funcionaba con turnos de ocho horas y llegó a contar con un catálogo de más de dos mil títulos en 1987. Algunos usuarios de las grabaciones visitaban la prisión para conocer a quienes realizaban las narraciones. 

De acuerdo con los reportes de la época, la institución también exhibía dos trofeos entregados a Kemper por colaboradores externos como reconocimiento a su participación en el programa.

Originalmente, las grabaciones estaban dirigidas a personas que no podían acceder a los libros en formato convencional. Con el paso del tiempo, los audiolibros ampliaron su alcance y se popularizaron también entre el público general, especialmente tras la expansión de los formatos digitales.

En declaraciones recogidas por Los Angeles Times, Kemper afirmó que participar en la iniciativa representaba una oportunidad de realizar una actividad considerada útil para otras personas. 

“No puedo expresar con palabras lo que esto ha significado para mí, poder hacer algo constructivo por otra persona, ser apreciado por tanta gente, la buena sensación que me produce después de lo que he hecho”, señaló.

Actualmente, Ed Kemper tiene 77 años y continúa recluido en la California Medical Facility, donde cumple ocho cadenas perpetuas simultáneas. “The Blind Project” seguía activo hasta 2024, de acuerdo con información del sistema penitenciario de California. (Infobae)

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