Edgar Prz
Estos dos primeros meses del año se han significado por una soterrada batalla para ganar espacios en el ánimo ciudadano y en las redes sociales. Los grupos de los hasta ahora aspirantes a la gubernatura lo tienen como único propósito; su idea es demostrar superioridad. Unos pretenden descalificar al otro con la exigencia de un derecho que, más que verdadero, es una quimera: apelan al juicio ciudadano sobre quién es fundador del partido y quién no.
Hay voces que ahora se quieren acreditar una potestad, un derecho de oriundez, el cual nunca fue respetado ni se le dio valor, y Morena hizo a un lado a los fundadores para aperturar las puertas de su casa a talentos fugados de otros partidos. Aunque también aceptó un enjambre de malandrines y cardúmenes de rémoras.
Como si fuera una limitante y una certeza de que los fundadores son los únicos capaces de enmendar lo malo, lo nocivo de la gestión de muchos de sus cuadros y de varias autoridades municipales. Han privilegiado lo silencioso del trabajo legislativo de sus diputadas y diputados jóvenes, quienes se distraen jugando TikTok, subiendo selfis, demostrando que cuentan con buenas relaciones, y en eso basan sus aspiraciones, no en resultados que dignifiquen el quehacer legislativo.
Las diferencias y pleitos entre ambos bandos se van polarizando; se está abriendo una brecha que va creciendo a diario y, al final, eso podría ser demasiado peligroso si no se le presta atención: la “implosión” podría presentarse.
Falta que los liderazgos partidistas hagan valer su autoridad, exigir que se respete el juego interno democrático y favorecer la creación de un escenario óptimo y adecuado. En la tardanza está el peligro, en la lentitud yace el temor por poner orden y, ante esa postal, ante esa libertad y enorme boquete, cada jugador está poniendo sus reglas y el árbitro se hace el dormido.
Hay mucha confianza en que no existe una oposición real; están distraídos y recordemos que “los triunfos no son eternos ni las derrotas serán por siempre”. Están dejando secuelas de molestia, de frustración, de enojo, y no les importa que con esas actitudes comprometan al partido. La política está en una etapa de orfandad; falta un verdadero liderazgo, se presenta un vacío que sustituyen con mensajes ficticios de unidad, de trabajo, de cohesión, sólo que para su grupo, no para el partido.
El senador Gino Segura no se detiene en su afán de caminar por el estado; es una figura ahora ampliamente conocida, es joven, pero con una madurez que sorprende. Preside en el Senado una de las comisiones más importantes, la de Turismo. Recordemos que esa es una de las tres actividades generadoras de ingresos más importantes, después de Pemex, la transferencia de divisas y luego el turismo. El estado tiene una vocación cien por ciento turística y requiere de gente que no sólo conozca sobre el tema, que tenga las relaciones, los contactos, los proyectos productivos generadores de una sana economía estatal y que el estado continúe con su espiral de crecimiento.
Gino está adquiriendo una preparación integral, sabe de la importancia de su comisión y no descuida a la gente que le dio su confianza y que lo convirtió en senador. Tiene muchas fortalezas, entre ellas que es ciudadano quintanarroense, nacido en Cancún.
Rafael Marín es un tabasqueño avecindado en el estado, es amigo personal de López Obrador y, por sus encomiendas, ha estado fuera del estado en los últimos años. Muchos dirán que no es impedimento; no, no lo es, sólo que “al ojo del amo engorda el caballo”; no es lo mismo que lo vivas a que te informen, que lo veas a que te lo cuenten. Ahora sus fans han adelantado que vendrá al estado para hacerse cargo de la Delegación del Bienestar.
Si se da este movimiento podrían salir varias lecturas: una, que el manto presidencial lentamente lo descobija, ya que él es gente de López Obrador, no del círculo cercano a la actual mandataria. ¿Que la presidenta empieza a mover sus fichas para tomar las riendas del poder? ¿Que su pertenencia al grupo Tabasco lo está afectando, ya que los están retirando del primer nivel? Otra podría ser que viene a hacer territorio, ¿pero en qué? Si el estado está padeciendo una crisis que se refleja en los municipios, en virtud de que todo el caudal de inversión que se hizo últimamente en el estado colocó al Ejército como único beneficiario; para muestra, la crisis de Tulum, en donde ya se sabe que el Aeropuerto, el Parque del Jaguar, los hoteles y todo lo que de ello derive sólo a ellos les generará ingresos.
Lo cierto es que el combate formal aún no inicia; están en etapa de calentamiento, soltando los brazos, brincando, agarrando forma. Eso desespera al equipo contrario y no falta un aventado que comparta datos falsos, información errónea, descalifique y muestre encuestas en donde puntea su favorito. Al final los actores platicarán, se sentarán a la mesa y acordarán lo que sigue, mientras las fracturas, los golpes bajos, los piquetes de ojo y jaladas de pelo los padecerán sus seguidores.
Ambos pertenecen a la misma familia, viven en la misma casa y se cobijan bajo el mismo techo, ¿no lo cree usted?
Si el desgaste es mayúsculo, sin prudencia, sin pudor, sin moral, corren el riesgo del surgimiento de un tercero en discordia…
Mejor seguiré caminando y cantando: “Siempre que se hace una historia, se habla de un viejo, de un niño o de sí. Pero esta historia es difícil, no voy a hablarles de un hombre común…”.

