Inosente Alcudia Sánchez
La mujer llegó sola. Acostumbrados a la parafernalia del poder, no fueron pocos los sorprendidos por la apariencia del personaje. Sin los afeites y los protocolos que imponen los expertos en imagen y logística, la mujer esgrimió eso que no dan los bastones de mando ni los retoques a los espectaculares gigantescos: su simpatía, materializada en una sonrisa que aún no pierde naturalidad después de más de dos meses de brega. Sonríe y, en efecto, la empatía se expande y todos encuentran lugar en su mensaje: sin propuestas, porque la ley no se lo permite, al público le basta ver a la esperanza encarnada en esa mujer que, desde su fragilidad, da certezas y devuelve emociones.
Xóchitl Gálvez se llama y, al fin, llegó a Campeche, quizás uno de los pocos estados que le negó su apoyo en aquellas encuestas primarias para elegir al coordinador(a) del Frente Amplio por México. Vino en buen momento: demostró el “teflón” que la envuelve frente a los intentos de descrédito. Después de una semana de ataques por el supuesto plagio de algunas partes de su “informe de experiencia profesional”, la senadora constató que, al menos en estos rumbos, la tierra es fértil y está dispuesta para la siembra de esperanzas.
La señora X tiene claro su papel en esta lid, sabe que el contraste es lo que le da visibilidad y credibilidad: mientras en la otra acera avanza, trastabillante y escandalosa, la maquinaria del poder, ella va a ras de suelo, como aquellos predicadores que recorrían los montes recogiendo almas, sin más recurso que el de la palabra.
Sabe también de lo complejo de su papel: ella es, digamos, punto de fuga y de coincidencia, espacio en el que confluyen tres partidos políticos, decenas de organizaciones civiles, millones de hombres y mujeres; todos con intereses diversos y hasta contradictorios, unidos apenas por el hilo de su voz y por esa urgente necesidad de confiar en algo, en alguien, que a veces mueve a los humanos. Por eso su discurso se concentra en ella, en su biografía, una historia en la que todos caben, un espejo en el que cualquiera puede verse, y ello le genera comunidad, sentido de pertenencia. No hay ingenuidad en el discurso, esa es su arma, la más poderosa: y el mensaje tiene que ser representado, decir, ser y parecer.
No está en campaña. Todavía avanza sobre arenas movedizas, atada a los criterios de los partidos políticos, esos que algunos ven como lastre, pero que, al fin y al cabo, son el único medio para acceder a la candidatura. Ella lo sabe y, desde su debilidad ciudadana, les agradece el cobijo, la oportunidad, la apertura. Muchas palabras para decir que, sin ellos, no hay lugar en la boleta electoral. Daltónica política y sin militancia partidista, veremos su verdadero genio en la construcción de una coalición política y de gobierno que no es común en los usos y costumbres de la política a la mexicana.
Sin sobresaltos transcurrió la visita de la señora X, aunque me pareció que en cualquier momento podría perder la batalla ante el sofoco del salón abarrotado. No se rajó y en el “balneumMariae” del casino de Campeche soltó el micrófono hasta que creyó haber dicho lo que tenía que decir. Eso que algunos llaman “la clase política” y otros “la minoría rapaz” y otros “los mismos de siempre”, no faltaron en sus eventos: le saben al tema y, seguro, sienten cercanas las posibilidades de triunfo.
Xóchitl Gálvez puede ser una candidata formidable. Posee los atributos de un liderazgo carismático que se potenciarán en la medida que su personaje y su narrativa permeen más allá de los segmentos electorales tradicionales. Su desafío es sacar a votar a esa ciudadanía que Viri Ríos llamó el “no pueblo”, llevar la esperanza más allá de decepcionados, agraviados y defraudados por la 4T.
Todo apunta a que los electores tendremos dos opciones muy claras, muy contrastantes, tanto como los títulos de sus trabajos de graduación: “Estudio termodinámico de una estufa de leña para una comunidad rural en México”, de Sheinbaum; y “Diseño de edificios verdes e inteligentes”, de Gálvez.
Sola, como llegó, se fue. Durante todo el día, las redes sociales estuvieron intensas. En Campeche, unos y otros, tuvimos un viernes diferente.


