13 septiembre, 2026

La mujer no necesita cuotas de género | La Casa del Jabonero

Por: Niza Puerto

Como usted seguramente ya se habrá dado cuenta, amable lector, quien esto escribe se ha pronunciado en reiteradas ocasiones a favor del empoderamiento de la mujer en la vida política de la entidad, no por cuestiones feministas ni cosas por el estilo, sino simplemente por justicia, porque creo que le corresponde a una mujer tomar las riendas en la entidad.

Cierto es que la participación de las mujeres en la vida pública es histórica, pero no necesariamente reconocida o suficiente, tanto a nivel nacional como en la entidad. Aunque cabe decir que cada vez son más las féminas que toman el mando en los municipios, con resultados óptimos.

Resultaría impensable una Revolución Mexicana sin las Adelitas o la consumación de la Independencia sin Josefa Ortiz de Domínguez, el voto de las mujeres sin esa primera iniciativa de Hermila Galindo, la diplomacia sin Olga Pellicer y Rosario Castellanos, entre muchas otras mujeres que han abonado a la construcción de este México.

Sin embargo, cabe decir que no ha sido menor la lucha por abrir lugares para su participación, de ahí que surgieran las cuotas de género, una herramienta de acción afirmativa que reserva un porcentaje determinado a puestos de toma de decisión y candidaturas políticas para las mujeres, lo cual, en mi opinión es bueno a secas, porque no se trata de buscar la igualdad, sino la equidad, que evidentemente no es lo mismo.

Y es que este mecanismo busca que se alcance la igualdad efectiva, pues implica que las mujeres deben sumar un número o porcentaje determinado en las listas de candidatos a los congresos locales y nacionales.

En México se aprobó la ley de cuotas en el año 1996, cinco años antes que Argentina, primer país latinoamericano en incluirlas en su legislación.

Valdría la pena preguntarse si las mujeres legislan, representan, o toman decisiones de Estado diferentes o incluso mejores que sus contrapartes hombres. Pienso por ejemplo en el Servicio Exterior Mexicano, donde el ingreso y ascenso depende de los méritos personales y la participación de las mujeres se ha incrementado sin tener que exigir una cuota de género.

Por supuesto que se debe mencionar a líderes como Margaret Thatcher, Angela Merkel, Aung San Suu Kyi, Theresa May, Hillary Clinton y Michelle Bachelet quienes han demostrado que las barreras de género pueden romperse sin cuotas.

El cambio de paradigma tal vez no dependa solamente de una cuota, sino de un conjunto de elementos que venzan las resistencias y garanticen que las mejores mujeres y los mejores hombres lleguen a los espacios de poder para que nos defiendan y nos hagan sentir plenamente identificados, representados e incluidos.

Estoy convencida que esto se dará muy pronto en la entidad, y no por cuota, sino por capacidad, talento, preparación, empatía y ganas de hacer bien las cosas.

Al tiempo…

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