8 octubre, 2026

Roberto Hernández Guerra

La opinión emitida por el Presidente de la República en sus conferencias mañaneras en referencia a lo que él considera derechización de la UNAM, hay que tomarla en su justa dimensión. Desde luego que los opositores a la 4 T están en su derecho de “rasgarse las vestiduras” y señalar que representan un ataque frontal, pero si somos justos en la apreciación, no se ha vulnerado la autonomía universitaria; la institución sigue recibiendo su presupuesto de los fondos públicos y ejerciéndolos sin control por parte del estado.

López Obrador se refirió en lo general a la UNAM, pero particularizó al área de las ciencias sociales, en específico a la Facultad de Economía y a su falta de crítica al neoliberalismo. No podía ser de otra manera, pues no se le puede atribuir a las ciencias exactas un criterio ideológico; no hay pues, un conocimiento y enseñanza de ingeniería de derecha o izquierda, ni un estudio del cuerpo humano y de sus enfermedades ideológicamente comprometido, como si lo hay en las ciencias sociales. Desde luego que en estas profesiones puestas como ejemplo, más allá del conocimiento que las sustenta, si puede haber un uso faccioso en su implementación.

En el caso de la Facultad de Economía llama la atención “el silencio de los inocentes” que manifiesta al respecto de la implementación del credo neoliberal. La extrañeza se origina tanto por ser un asunto ligado directamente con las enseñanzas que ahí se imparten, como por la tradición que la escuela mantuvo durante mucho tiempo respecto a su visión de los problemas nacionales.  

Ahora bien, si revisamos la historia de la UNAM encontramos una confrontación de ideas e intereses que fue más allá de la polémica. Cabe señalar que en diciembre del año de 1933 el Partido Nacional Revolucionario (PNR), antecedente del actual PRI, realizó su Segunda Convención Ordinaria en la ciudad de Querétaro donde se aprobó el Plan Sexenal que serviría de plataforma a su candidato presidencial el General Lázaro Cárdenas. Producto de los tiempos, incluida crisis del capitalismo por la recesión económica iniciada en 1929, consolidación de la Unión Soviética, aparición del fascismo en Europa, se propuso la modificación del Artículo 4º Constitucional estableciendo que la educación sería socialista, cualquier cosa que eso significara, dada la amplitud del término; esto se logró un año más tarde influyendo para ello el hecho que a continuación relataremos.

Pocos meses antes de la Convención partidista se había realizado el Primer Congreso de Universitarios Mexicanos; asamblea de rectores, profesores y estudiantes que se reunió en la ciudad de México en el mes de septiembre con la asistencia de delegaciones de la UNAM y de 21 otras máximas casas de estudio de los estados. El tema que causó controversia fue el relacionado con la posición ideológica de las Universidades, siendo el secretario de la Comisión respectiva el estudiante yucateco José González Beytia. En la discusión se confrontaron el director de la Escuela Preparatoria Vicente Lombardo Toledano  y el maestro Antonio Caso: defendiendo el materialismo histórico, parte sustancial del marxismo, el primero y la libertad de cátedra el acreditado filósofo idealista.

La resolución del Congreso fue favorable a la tesis sostenida por Lombardo Toledano pero los resultados en la alta casa de estudios fueron otros. Jóvenes conservadores encabezados por el tabasqueño Rodulfo Brito Foucher tomaron el edificio central y pusieron como Rector al abogado Manuel Gómez Morín, acabando de tajo con la discusión.

¿Y cuál fue el destino de los principales protagonistas? Lombardo Toledano tuvo que abandonar la dirección de la escuela Preparatoria y en el año de 1936 ocupó la Secretaría General de la recién creada Confederación de Trabajadores de México (CTM). Gómez Morín dejó la rectoría por problemas que no pudo resolver y en 1939 fundó el Partido Acción Nacional (PAN). Brito Foucher deriva hacia el fascismo, en 1935 encabeza la llamada “expedición punitiva” en contra del gobernador de su estado, misma que fracasa y en 1942 es nombrado Rector de la UNAM. Por su parte, el joven González Beytia desarrolló una carrera política que lo llevó al gobierno de Yucatán en 1946.

Poco tiempo después de los sucesos narrados, el maestro Caso continuó la polémica ideológica con  Lombardo Toledano, a la que se agregó el economista Francisco Zamora, misma que tuvo amplia difusión en los periódicos de la época y que ha trascendido por su profundidad: “Idealismo versus Materialismo”. Quizás lo mejor de todo ese sainete.

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