20 mayo, 2026

La verdad dicha por los niños… – Así nos vemos

Edgar Prz

Hace algunos años, nueve para ser exactos, un niño de Xcabil, comunidad perteneciente al municipio de José María Morelos, rompió la monotonía del Congreso local, eliminó el autoelogio, la complacencia, los buenos deseos que generalmente se ofertan; les mostró con claridad la ficticia realidad a la que están acostumbrados los diputados, quienes se transforman apenas cruzan el umbral y los marean los frescos de Elio Carmichael.

Utilizó la tribuna para externar su sentir, su preocupación, para pintar el mundo real y eso causó sorpresa entre los asistentes. ¿Cómo un niño indígena venía a plantarse y decirles sus verdades de frente? ¿Cómo se atrevió a semejante actuación? Es inaudito que nos agredan, ofendan y nos ridiculicen en nuestra propia casa, decían…

Esto sucedió un 26 de abril de 2017, durante el Séptimo Parlamento Infantil de Quintana Roo; el niño Ángel Jacinto Noh Tun categórico les dijo: “La delincuencia en Quintana Roo es un insulto, una cachetada para todos los que amamos esta tierra”. Fue más allá y agregó: “Diputado o diputada, ¿qué haces que no legislas para poner a los delincuentes tras las rejas? ¿Tienes miedo o ya te llegaron al precio?”. Abordó el tema de transparencia y medidas contra actos de corrupción. Sus palabras calaron hondo y tuvieron un enorme impacto.

Ahora les voy a contar lo que nos sucedió. Antes de salir de vacaciones de Semana Santa, mi nieta fue invitada a participar en la selección que asistiría este año al Parlamento Infantil. Le enviaron toda la información por correo electrónico, señalando los temas a disertar y las fechas. Pedían enviar un video con el tema desarrollado de tres minutos para que pase el filtro de auscultación o verificación y el Comité Dictaminador resolvería qué debía corregirse o suprimirse. Desde ese momento, la libertad de expresión perdía vigor, fuerza; la frescura infantil sería saboteada para corregir el texto del video y evitar decir cosas que impacten o situaciones que incomoden los oídos castos de los diputados.

Era una censura a todas luces; por supuesto que el tema que desarrollamos con mi nieta traía cosas interesantes, decía realidades difíciles de ocultar y les recordaba lo que habían olvidado: su compromiso con el pueblo.

Se hizo el video, daba tres minutos con 40 segundos, muy breve tiempo para desarrollar un tema; se recortó, lo leyó más de 50 veces hasta que se volvió a repetir el video. El tema era “Educación y los valores en la familia”… Les compartiré el texto:

No hay mejor arma para combatir la ignorancia que la educación.

Soy Tiare Valentina Polanco Pérez, represento un distrito rural, el 13, que comprende los municipios de la Zona Maya Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos. Tengo 12 años y estudio sexto año en una escuela pública, que el año pasado cumplió sus primeros 100 años de estar al servicio del pueblo. La Escuela Primaria Moisés Sáenz lleva el nombre de un apóstol de la educación, de un gran impulsor de la educación rural e indígena y además es conocido como el fundador de la educación secundaria.

Vengo animada a compartir con ustedes todo lo que ha dejado de practicarse en las escuelas. Este gobierno ha implementado un nuevo programa que nos aleja más la oportunidad de aprender a vivir con valores, de rescatar el respeto a las cosas y a los adultos; les solicito dejen de tratarnos como objetos y véannos como sujetos que merecemos acceder al disfrute de una infancia plena.

Aún somos niñas y niños los que acudimos a las escuelas para aprender, para formarnos y ser mejores compañeros, amigos, hijos y pronto ciudadanos. Tomamos clases en salones hasta con 45 compañeros y un solo maestro; son varias horas y todos los días. Los envidio, señores diputados; de grande quisiera ser como ustedes, para trabajar solo 2 días a la semana en el pleno, por pocas horas y pocos meses del año. El resto del tiempo lo justifican con reuniones, juntas, recorridos en sus distritos, eventos; además son solo 25 diputados, no están apretados ni hay que ganar lugar.

Los salones de clase no cuentan con los implementos tecnológicos que “supuestamente” trae la nueva Escuela Mexicana; no hay aire acondicionado, hay mucho calor, bochorno. Estamos viviendo una modernidad parcial, no es lo mismo la zona urbana que la rural; es triste, pero seguimos en el olvido. El mobiliario está en malas condiciones, no tenemos pizarrones inteligentes; reconozco que los maestros hacen más de lo que deben. Con estas condiciones nos están obligando a no vivir ni disfrutar nuestra infancia; ya no hay clases de música, danza, no se cultivan las artes y ahora nos pretenden retirar hasta la educación física. Y les pregunto: ¿qué ciudadanos seremos?

Falta mucho apoyo, falta que los ojos de ustedes volteen a ver las escuelas, cuando menos donde estudiaron su primaria, y observarán que son solo cascarones vencidos por el paso del tiempo. Hace poco escuché que la presidenta Claudia Sheinbaum se ufanó al decir que en México existe la mejor educación pública; entonces me pregunto por qué los hijos de los políticos no estudian con nosotros. Todos asisten a colegios particulares, a escuelas de paga; solo le digo: “la realidad destruye al discurso”.

Veo con preocupación que ahora se privilegian cosas que antes no se permitían; niñas y niños que no saben leer ni sumar no pueden ser reprobados, todos acreditan el año y así se embellecen las estadísticas. Aquí se inicia la cadena de la ignorancia; por eso los niveles educativos son muy bajos, no hay calidad, no hay una metodología efectiva, no hay intenciones de mejorar.

Ahora se ofertan certificados de preparatoria en 6 meses y licenciaturas en un año, avaladas por la Secretaría de Educación; me pregunto qué preparación podrían tener, qué país nos están heredando, qué esperanzas estamos alimentando, a quién beneficia este juego. Por favor, diputados, hagan algo…

Les dejo esta recomendación de mi abuelito: cuando me ve desanimada, me dice “estudia, hija, el estudio abre puertas que el dinero no puede comprar”.

Muchas gracias…

Olvidé decirles que al final, el cerco burocrático infranqueable no le permitió registrarse y lo que ustedes acaban de leer no resonó en las paredes del Congreso…

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