17 julio, 2026

Habitantes, delegados y trabajadores municipales cuestionan la capacidad del gobierno encabezado por Nivardo Mena para convertir el potencial económico, turístico y ambiental del municipio en bienestar para sus comunidades, que siguen enfrentando rezagos en seguridad, infraestructura y servicios básicos

SALVADOR CANTO / EQUIPO DE INVESTIGACIÓN DE EL DESPERTADOR

Bajo la administración de Josué Nivardo Mena Villanueva, el municipio de Lázaro Cárdenas se ha convertido en el reflejo de una contradicción cada vez más evidente en el norte de Quintana Roo. Mientras Holbox se consolida como uno de los destinos turísticos más reconocidos a nivel nacional e internacional y genera una importante derrama económica para la región, comunidades indígenas reconocidas oficialmente por el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), muchas de ellas con atractivos naturales, culturales y arqueológicos capaces de impulsar su propio desarrollo, continúan enfrentando rezagos históricos y un evidente abandono institucional, reflejado en infraestructura deteriorada, servicios públicos insuficientes, limitada cobertura médica y escasas oportunidades de crecimiento.

A ello se suma la decepción existente en diversos sectores respecto al Tren Maya, promovido como una oportunidad histórica para impulsar el crecimiento económico del sureste. En comunidades como Nuevo Xcan, donde se instaló una de las estaciones ferroviarias, habitantes y autoridades comunitarias aseguran que los beneficios prometidos siguen sin reflejarse de manera tangible en la vida cotidiana de la población.

El contraste resulta particularmente llamativo debido a la posición estratégica del municipio. Además de ser la principal puerta de acceso a Holbox, Lázaro Cárdenas alberga parte de la Reserva de la Biosfera Yum Balam, una de las áreas naturales más importantes de México. Sobre el papel, pocos municipios cuentan con condiciones tan favorables para impulsar el desarrollo regional. Sin embargo, testimonios ciudadanos, documentos oficiales y datos públicos consultados para esta investigación describen una realidad que dista de la narrativa de progreso promovida desde el ámbito gubernamental.

Durante los últimos años, el crecimiento de la actividad turística ha coexistido con reclamos por falta de inversión en comunidades rurales, conflictos laborales dentro del Ayuntamiento, limitaciones financieras reconocidas por la propia administración y observaciones formuladas por instancias fiscalizadoras al manejo de recursos públicos. Estos factores han alimentado cuestionamientos sobre la capacidad institucional para atender las necesidades más urgentes de la población y traducir el potencial económico del municipio en bienestar colectivo.

En un recorrido realizado por el equipo de investigación de El Despertador, el descontento apareció de manera recurrente en distintas localidades. Delegados, subdelegados, trabajadores del Ayuntamiento en Kantunilkín y habitantes coincidieron en señalar una brecha cada vez más amplia entre las prioridades del gobierno municipal y las necesidades cotidianas de la población. Desde Nuevo Xcan, en los límites con Yucatán, hasta Valladolid Nuevo, en los linderos con Puerto Morelos, los reclamos se repiten con distintos matices, pero con una misma conclusión: amplios sectores de la población sienten que el desarrollo anunciado para Lázaro Cárdenas no ha llegado con la misma fuerza a sus comunidades.

Los testimonios, documentos y datos revisados apuntan hacia una conclusión incómoda: una de las regiones con mayor potencial turístico, ambiental y estratégico de Quintana Roo continúa acumulando rezagos que contrastan con la riqueza que genera y con las expectativas de prosperidad que han acompañado su desarrollo durante los últimos años.

Nivardo Mena y los pendientes de un municipio en crisis 

A pesar de albergar uno de los destinos turísticos más exitosos y reconocidos de Quintana Roo, el municipio de Lázaro Cárdenas enfrenta rezagos estructurales que contrastan con la riqueza que genera Holbox. Bajo la administración del alcalde Nivardo Mena Villanueva, la falta de planeación, la debilidad de los servicios públicos y la ausencia de una estrategia de desarrollo integral han provocado que diversas problemáticas se acumulen durante años sin soluciones de fondo.

Y aunque la carretera que conecta Kantunilkín con Chiquilá, principal acceso terrestre a la isla, por fin ha sido objeto de recientes trabajos de rehabilitación —obra a cargo del Gobierno del Estado—, delegados de comunidades del sur mantienen sus reclamos al ayuntamiento por el abandono de las vías que conectan esa zona, pues su avanzado deterioro dificulta el traslado cotidiano de habitantes, trabajadores y visitantes. 

En materia ambiental, el panorama tampoco es alentador. Lázaro Cárdenas mantiene un basurero a cielo abierto que opera al margen de los estándares que exige la legislación ambiental, mientras que en caminos rurales y veredas que conducen a diversas comunidades se han multiplicado los tiraderos clandestinos de residuos. La acumulación de basura en distintos puntos del municipio se ha convertido en una muestra visible de la incapacidad de las autoridades para atender uno de los problemas más persistentes de la demarcación.

En Holbox, el crecimiento turístico ha rebasado la capacidad de los servicios públicos. Problemas relacionados con la basura, el mantenimiento urbano, la infraestructura y la movilidad forman parte de una realidad que contrasta con la imagen de paraíso que se promociona a nivel internacional. 

La escasa presencia de las autoridades en las comunidades y la limitada atención a las demandas ciudadanas han fortalecido la percepción de abandono institucional en distintas zonas del municipio. Habitantes señalan deficiencias en materia de seguridad pública y una falta de respuesta ante problemas que se han agravado con el paso de los años.

Las consecuencias son cada vez más visibles. Comerciantes denuncian cobros de derecho de piso y una mayor circulación de drogas, mientras que la gentrificación continúa encareciendo la vivienda y el valor de la tierra, presionando a numerosas familias locales que enfrentan crecientes dificultades para permanecer en las comunidades donde históricamente han vivido.

El resultado es un municipio donde la bonanza turística de Holbox no ha logrado traducirse en desarrollo equilibrado ni en una mejora sustancial de la calidad de vida para buena parte de sus habitantes.

Sin embargo, habitantes de Kantunilkín afirman que mientras el alcalde insiste en que el Ayuntamiento no tiene dinero, bien estaría que explique con qué dinero el alcalde está construyendo un “búnker” en la calle Adolfo López Mateos, a un par de cuadras del Palacio Municipal.

Nuevo Xcan: entre la importancia estratégica y el abandono

Nuevo Xcan ocupa una posición estratégica que pocos poblados de Quintana Roo pueden presumir. Ubicada en el límite con Yucatán, la comunidad es una de las principales puertas de entrada al estado y sede de una de las estaciones del Tren Maya. Sin embargo, para sus habitantes, esa importancia geográfica contrasta con una realidad marcada por carencias y una atención gubernamental que consideran insuficiente.

Juan José de la Cruz Hau Cupul, delegado de la comunidad, asegura que durante los últimos años las solicitudes presentadas al Ayuntamiento de Lázaro Cárdenas han encontrado una respuesta recurrente: promesas sin fecha de cumplimiento. “Siempre nos dicen que sí, pero nunca nos dicen cuándo”, resume.

Las necesidades que enumera están lejos de ser obras millonarias. Habla de bancas deterioradas en el parque principal, que incluso han provocado accidentes; de un antiguo pozo abierto que representa un riesgo para niños y animales; de un paradero de transporte cuya vida útil ya concluyó, y de espacios deportivos que permanecen sin mantenimiento.

La propia delegación refleja parte de ese abandono. El inmueble sufrió daños tras el colapso de una parte del techo y, aunque recibió atención inicial, aún permanece a la espera de trabajos complementarios para su rehabilitación.

A las deficiencias en infraestructura se suman reclamos relacionados con la atención médica. Habitantes han denunciado falta de medicamentos y deficiencias en el servicio del centro de salud, una situación que ha generado inconformidad entre la población y las autoridades comunitarias.

La preocupación también alcanza el ámbito de la seguridad. En mayo de 2026, Nuevo Xcan fue escenario de uno de los hechos más delicados registrados recientemente en el municipio, luego de que cuatro policías municipales fueran privados de la libertad y posteriormente localizados con severas lesiones. Aunque tras el incidente se reforzó la presencia policial, el caso evidenció la vulnerabilidad de una comunidad fronteriza considerada estratégica para Quintana Roo.

Mientras miles de personas cruzan diariamente por Nuevo Xcan rumbo a los principales destinos turísticos del estado, sus habitantes continúan esperando respuestas para necesidades que consideran básicas. Para muchos, la paradoja es difícil de explicar: una de las principales puertas de entrada a Quintana Roo sigue reclamando atención para problemas que llevan años sin resolverse.

Valladolid Nuevo: 14 comunidades y una sola patrulla

Valladolid Nuevo, una de las dos delegaciones más importantes de Lázaro Cárdenas, se ubica en la zona limítrofe con Puerto Morelos y funciona como centro de atención para al menos 14 comunidades rurales. Sin embargo, de acuerdo con su delegado, Olegario May Cen, la relevancia de esta región no se refleja en los servicios y recursos disponibles para la población.

La principal preocupación es la seguridad. Actualmente, una sola patrulla debe atender a Valladolid Nuevo y a las comunidades cercanas, lo que provoca que, cuando la unidad sale a cubrir algún reporte, otras localidades queden temporalmente sin capacidad de respuesta ante emergencias o conflictos.

“Tenemos 14 comunidades y una sola patrulla”, resume el delegado, quien ha solicitado en diversas ocasiones el envío de una segunda unidad para reforzar la vigilancia e instalar puestos de revisión en una zona considerada estratégica por su cercanía con Puerto Morelos y otros puntos del norte del estado.

Las carencias también alcanzan al sector salud. Aunque la comunidad cuenta con una clínica amplia, únicamente dispone de un médico pasante durante el día. Por las noches y los fines de semana, cualquier emergencia obliga a los habitantes a trasladarse a otras localidades, lo que implica gastos adicionales y dificultades de movilidad.

A ello se suman problemas de alumbrado público, calles en malas condiciones y necesidades en infraestructura educativa. Según May Cen, muchas de estas demandas han sido planteadas de manera reiterada ante las autoridades municipales, pero la respuesta suele ser la misma: falta de recursos.

El delegado sostiene que algunos de los avances más recientes han sido posibles gracias a programas federales dirigidos a comunidades indígenas reconocidas oficialmente, mientras que varias solicitudes presentadas ante el Ayuntamiento continúan sin resolverse.

El desencanto con la administración municipal

Las críticas hacia la administración de Josué Nivardo Mena Villanueva no provienen únicamente de delegados y autoridades comunitarias. También se escuchan entre ciudadanos que en algún momento respaldaron políticamente al hoy presidente municipal.

Durante los recorridos realizados para este reportaje, varios habitantes expresaron decepción por la falta de atención a las necesidades de sus comunidades y por la distancia que, aseguran, existe entre las promesas de campaña y la realidad que enfrentan diariamente.

Uno de ellos, quien afirmó haber acompañado políticamente a Nivardo Mena desde sus primeras aspiraciones electorales, resumió su sentir en una frase: “Se olvidó del pueblo”.

Según su testimonio, la cercanía mostrada durante los procesos electorales desapareció una vez alcanzado el cargo. “No te hacen caso, no te dan nada”, señaló al describir la relación actual entre ciudadanos y autoridades municipales.

La percepción se repite en distintas localidades, donde los reclamos se centran en la falta de resultados en seguridad, infraestructura, alumbrado público y servicios básicos.

Ese desgaste también parece reflejarse en la opinión pública. En medio de crecientes reclamos comunitarios y cuestionamientos a la gestión municipal, diversos habitantes coinciden en una misma idea: las expectativas que generó el proyecto político de Nivardo Mena contrastan hoy con una creciente sensación de abandono y falta de resultados.

Un municipio que dejó de sentirse seguro

Durante años, Lázaro Cárdenas fue considerado uno de los municipios más tranquilos de Quintana Roo. Alejado de los niveles de violencia que afectan a otras regiones del estado, su economía se sostenía principalmente en la agricultura, la pesca, la ganadería y, más recientemente, en el crecimiento turístico impulsado por Holbox. Sin embargo, esa imagen de tranquilidad ha comenzado a deteriorarse.

Los últimos años han estado marcados por hechos de violencia que antes resultaban inusuales en la región: ejecuciones, ataques armados, privaciones ilegales de la libertad y agresiones contra elementos de seguridad pública. Uno de los episodios más delicados ocurrió en mayo de 2026, cuando cuatro policías municipales asignados a Nuevo Xcan fueron privados de la libertad por un grupo armado y posteriormente localizados con severas lesiones, un hecho que encendió las alertas sobre la vulnerabilidad de esta zona limítrofe con Yucatán.

La violencia, además, ha golpeado simbólicamente a la propia administración municipal. El mismo día en que Josué Nivardo Mena Villanueva rindió protesta para su actual periodo de gobierno, su sobrino fue ejecutado en la comunidad de Santa Melva, un acontecimiento que evidenció que la creciente presencia de grupos criminales ya alcanzaba incluso a círculos cercanos al poder político local.

Holbox tampoco ha escapado a esta problemática. Prestadores de servicios, comerciantes y habitantes han denunciado durante los últimos años el incremento de delitos vinculados con extorsiones y cobro de derecho de piso. Aunque las autoridades lograron la captura de un presunto líder criminal señalado de operar en la isla, diversos sectores coinciden en que los problemas de seguridad no han desaparecido y que la preocupación persiste entre quienes dependen de la actividad turística.

En comunidades como Nuevo Xcan y Valladolid Nuevo, delegados entrevistados para este reportaje coinciden en señalar que la falta de patrullas y la limitada capacidad operativa de la policía municipal dificultan la prevención del delito y la atención de emergencias. En algunos casos, una sola unidad debe cubrir amplias zonas integradas por numerosas comunidades.

Los testimonios recogidos apuntan a una preocupación compartida: mientras el municipio busca proyectar una imagen de crecimiento y desarrollo turístico, la seguridad se ha convertido en uno de los principales reclamos ciudadanos y en uno de los desafíos más complejos para una administración que, a juicio de muchos habitantes, no ha logrado responder con la rapidez y contundencia que exige la nueva realidad del municipio.

Trabajadores municipales alzan la voz

Una reducción acumulada de dos millones de pesos en aguinaldos durante los últimos dos años, más de 600 mil pesos pendientes en reembolsos médicos y trabajadores con décadas de servicio sin acceso pleno a procesos de jubilación forman parte de los reclamos que empleados sindicalizados del Ayuntamiento de Lázaro Cárdenas hicieron públicos el pasado 1 de mayo.

Lo que debía ser una conmemoración por el Día del Trabajo se convirtió en una protesta abierta contra la administración de Josué Nivardo Mena Villanueva. Durante el acto oficial, el secretario general del sindicato municipal, Mario Enrique Canul Maglah, expuso una serie de presuntos incumplimientos laborales que, aseguró, afectan a cientos de trabajadores y sus familias.

Entre los principales señalamientos destacó la reducción de cinco días de aguinaldo durante dos años consecutivos, así como la falta de pago de reembolsos médicos acumulados durante más de un año. El dirigente sindical también denunció dificultades para que empleados con hasta 45 años de servicio puedan acceder a prestaciones relacionadas con la seguridad social y la jubilación.

A las demandas se sumaron cuestionamientos sobre las condiciones en que opera el personal de Servicios Públicos Municipales, cuyos trabajadores, según los manifestantes, continúan laborando con herramientas insuficientes y vehículos en mal estado, reflejando un malestar que también alcanza a la propia estructura del gobierno municipal.

El argumento del Ayuntamiento: no hay dinero suficiente

Frente a los reclamos por inseguridad, falta de infraestructura, servicios deficientes y abandono comunitario, la explicación del gobierno municipal encabezado por Josué Nivardo Mena Villanueva es una sola: los recursos no alcanzan.

El tesorero municipal, Javier Martínez Correa, reconoce que durante 2026 el Ayuntamiento enfrentó ajustes derivados de una reducción en las participaciones federales, situación que obligó a modificar parte de su planeación financiera. Según el funcionario, Lázaro Cárdenas es uno de los municipios con menores ingresos de Quintana Roo y enfrenta dificultades incluso para cubrir gastos operativos básicos como combustible, viáticos y nómina.

La situación, asegura, es tan limitada que cada año el Ayuntamiento debe solicitar adelantos de participaciones para poder cubrir el pago de aguinaldos. Como ejemplo, señala que durante los primeros seis meses de 2026 la recaudación municipal rondó los 21 millones de pesos, mientras que el pago de aguinaldos representa cerca de 25 millones.

Martínez Correa también atribuye parte del conflicto con el sindicato a las restricciones presupuestales, al señalar que el Ayuntamiento no cuenta con capacidad financiera para cubrir al cien por ciento algunos gastos médicos y procedimientos reclamados por los trabajadores.

Sin embargo, la explicación financiera contrasta con una realidad que se repite en las comunidades visitadas por el equipo de investigación de El Despertador. Delegados, habitantes y trabajadores coinciden en denunciar carencias en seguridad, salud, alumbrado público, caminos y servicios básicos, mientras el gobierno municipal insiste en que el principal problema es la falta de recursos.

La explicación oficial contrasta con una realidad que para muchos habitantes resulta difícil de comprender. Mientras Holbox mantiene su posicionamiento como uno de los destinos turísticos más exitosos del Caribe mexicano, comunidades ubicadas a pocos kilómetros continúan reclamando servicios básicos e inversión pública. Esa percepción de desigualdad también se refleja en otros ámbitos del municipio.

Más allá de Holbox: el turismo que la autoridad sigue sin mirar

Hablar de turismo en Lázaro Cárdenas suele reducirse a un solo nombre: Holbox. La isla se ha convertido en la principal carta de presentación del municipio y en uno de los destinos más exitosos de Quintana Roo. Sin embargo, esa visión ha terminado por eclipsar a decenas de comunidades que poseen atractivos naturales, culturales e históricos con potencial para impulsar el desarrollo regional.

Durante la administración de Nivardo Mena, originario de Holbox, la promoción turística ha continuado enfocándose principalmente en la isla, mientras otras localidades permanecen fuera de las principales estrategias de posicionamiento.

Uno de los ejemplos es Solferino, donde opera la primera destilería artesanal de Quintana Roo, fundada por Christian Taraborrelli. El proyecto ha logrado atraer visitantes interesados en conocer el proceso de elaboración de destilados producidos con ingredientes de la región, convirtiéndose en una experiencia turística distinta que combina producción local, identidad cultural y emprendimiento.

En Nuevo Durango, sus lagunas y áreas selváticas ofrecen condiciones ideales para actividades de observación de aves, fauna silvestre y recorridos de naturaleza, en una zona que conserva buena parte de los ecosistemas característicos del norte de Quintana Roo.

A ello se suma El Naranjal, comunidad que alberga vestigios arqueológicos mayas poco explorados y escasamente promovidos, pese a su potencial para integrarse a circuitos de turismo cultural vinculados con la historia de la región.

La paradoja es evidente: mientras Holbox concentra reflectores e inversión, gran parte del municipio continúa esperando que su riqueza natural, histórica y productiva sea vista como una oportunidad real de desarrollo.

Yum Balam: riqueza natural y tierras bajo presión

Lázaro Cárdenas alberga gran parte del Área de Protección de Flora y Fauna Yum Balam, una reserva de más de 154 mil hectáreas considerada uno de los patrimonios ambientales más importantes de Quintana Roo por su riqueza de manglares, selvas, humedales y especies emblemáticas. Sin embargo, pese a su importancia ecológica, la vigilancia recae actualmente en apenas dos guardaparques que carecen del equipo y los recursos necesarios para desempeñar adecuadamente su labor.

La existencia de esta figura de protección tampoco ha impedido que el territorio enfrente crecientes presiones derivadas del turismo y la especulación inmobiliaria.

Holbox, principal destino turístico del municipio, se ha convertido en el ejemplo más visible de cómo el desarrollo acelerado puede transformar profundamente una comunidad. Pese a las regulaciones ambientales, habitantes y ejidatarios sostienen que durante años se han tolerado abusos sobre el territorio, mientras la tierra adquiría un valor cada vez más atractivo para inversionistas y desarrolladores.

El fenómeno comienza a extenderse hacia el interior del municipio. En comunidades como Solferino y San Ángel, pobladores reportan un creciente interés por la compra de terrenos por parte de extranjeros atraídos por la cercanía con Holbox y la abundancia de recursos naturales. Aunque el proceso aún no alcanza las dimensiones observadas en la isla, ejidatarios advierten que la especulación ya modifica el valor de la tierra y las dinámicas comunitarias.

Para muchos habitantes, el desafío no es detener el desarrollo, sino evitar que la historia de Holbox se repita en otras comunidades y que la riqueza de Yum Balam continúe beneficiando a unos cuantos mientras persisten los rezagos sociales.

El Tren Maya y las promesas pendientes

La llegada del Tren Maya generó grandes expectativas en Lázaro Cárdenas. La promesa era clara: empleos, inversión, desarrollo comercial y nuevas oportunidades para las comunidades ubicadas a lo largo de la ruta ferroviaria.

Si bien durante la construcción se registró actividad económica temporal y mejoras en parte de la infraestructura regional, muchos habitantes consideran que los beneficios de largo plazo aún no se reflejan en su vida cotidiana. En comunidades como Nuevo Xcan y la zona del kilómetro 80, donde las obras despertaron esperanzas de crecimiento económico, persiste la percepción de que las promesas quedaron cortas frente a las necesidades reales de la población.

La expectativa incluía la llegada de inversiones privadas, empleos permanentes y una mayor derrama económica. Sin embargo, las demandas continúan siendo las mismas que existían antes del megaproyecto: mejor atención médica, mayor seguridad, mantenimiento de caminos, infraestructura básica y oportunidades para los jóvenes.

Para muchos habitantes, el Tren Maya sigue representando una oportunidad histórica para transformar el municipio. No obstante, también se ha convertido en un recordatorio de que las grandes inversiones públicas no necesariamente se traducen en bienestar para las comunidades si no van acompañadas de políticas que atiendan las necesidades más urgentes de la población.

Un palacio municipal en el abandono y un alcalde escurridizo

Como parte de este trabajo periodístico, el equipo de investigación de El Despertador ha buscado en diversas ocasiones entrevistar al presidente municipal, Josué Nivardo Mena Villanueva, con el objetivo de conocer su postura sobre los principales desafíos que enfrenta el municipio. Sin embargo, las solicitudes no pudieron concretarse debido a cambios de agenda, compromisos previamente programados y otros argumentos proporcionados por su equipo de trabajo.

La búsqueda más reciente ocurrió el pasado lunes, cuando integrantes de este medio acudieron directamente al Palacio Municipal con la intención de localizar al alcalde. Personal de la administración informó que el presidente municipal no se encontraba en las instalaciones.

Durante la visita también fue posible observar el estado que guarda el edificio sede del gobierno municipal. En distintas áreas se apreciaron puertas deterioradas, sanitarios en malas condiciones y acumulación de basura en patios y zonas cercanas a los techos, una imagen que contrasta con las condiciones de mantenimiento que debería presentar un inmueble público encargado de atender diariamente a cientos de ciudadanos.

La imposibilidad de concretar una entrevista adquiere relevancia porque gran parte de los señalamientos documentados en este reportaje provienen de autoridades comunitarias, trabajadores municipales y ciudadanos que buscan respuestas sobre seguridad, infraestructura, salud y servicios públicos. Sin una postura directa del presidente municipal, varias de las interrogantes planteadas por la población permanecen sin respuesta.

Nivardo, en la parte baja de la aprobación ciudadana

La consultora política GobernArte ubicó a Josué Nivardo Mena Villanueva entre los alcaldes peor evaluados de Quintana Roo. En su ranking de mayo de 2026, elaborado a partir de 585 encuestas por municipio, el presidente municipal de Lázaro Cárdenas registró una aprobación de 26.3%, colocándose en el noveno lugar entre los 11 alcaldes evaluados.

Únicamente obtuvo una calificación superior a la de la alcaldesa de Puerto Morelos, Blanca Merari Tziu Muñoz, con 23.4%, y a la del presidente municipal de José María Morelos, Erik Borges Yam .

El estudio fue encabezado por Estefanía Mercado, presidenta municipal de Playa del Carmen, con 56.7% de aprobación ciudadana.

Los resultados reflejan una amplia brecha entre los gobiernos municipales mejor evaluados y aquellos que enfrentan mayores niveles de desaprobación.

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1.- ¿Qué debería hacer el Ayuntamiento para recuperar la confianza ciudadana?

Mantener una mayor cercanía con las comunidades, atender solicitudes pendientes y establecer mecanismos permanentes de diálogo con delegados y habitantes.

2.- ¿Cómo puede mejorarse la seguridad en el municipio?

Incrementando el número de patrullas, fortaleciendo la presencia policial en comunidades alejadas y coordinando esfuerzos con autoridades estatales y federales.

3.- ¿Qué se necesita para que el Tren Maya genere beneficios reales?

Impulsar proyectos productivos, capacitación laboral y apoyos para emprendedores locales vinculados a la actividad turística y comercial.

4.- ¿Cómo garantizar una mejor atención médica en las comunidades?

Asegurando el abasto de medicamentos, ampliando la cobertura médica y destinando personal permanente a las clínicas rurales.

5.- ¿Qué puede hacerse para reducir el rezago en infraestructura?

Priorizar obras básicas como alumbrado público, calles, espacios deportivos, parques y mantenimiento de edificios públicos.

6.- ¿Cómo aprovechar mejor el potencial turístico del municipio?

Promoviendo destinos como Solferino, Nuevo Durango y El Naranjal para diversificar la actividad turística más allá de Holbox.

7.- ¿Qué medidas ayudarían a proteger Yum Balam y las comunidades cercanas?

Fortalecer la vigilancia ambiental con más guardaparques, regular el crecimiento urbano y garantizar que el desarrollo turístico respete el entorno natural.

8.- ¿Cómo generar más oportunidades para los jóvenes?

Impulsando programas de capacitación, becas, emprendimiento y vinculación laboral con proyectos turísticos y productivos de la región.

9.- ¿Qué puede hacerse para mejorar las finanzas municipales?

Fortalecer la recaudación, gestionar mayores recursos externos y garantizar una administración eficiente y transparente del presupuesto.

10.- ¿Cuál debería ser la prioridad del próximo gobierno municipal?

Convertir el crecimiento económico del municipio en beneficios tangibles para todas las comunidades, especialmente aquellas que históricamente han permanecido rezagadas.

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