LONDRES.- Mantener la mente activa desde la infancia hasta la vejez podría ser un aliado poderoso contra el deterioro cognitivo. Un estudio con 1,939 personas, publicado en Neurology, encontró que quienes dedicaron años a leer, escribir o aprender idiomas mostraron hasta un 38 % menos riesgo de enfermedad de Alzheimer y un 36 % menos de deterioro cognitivo leve.
Los investigadores analizaron hábitos intelectuales de los participantes a los 12, 40 y 80 años, incluyendo frecuencia de lectura, visitas a bibliotecas y aprendizaje de lenguas. Con estos datos construyeron una escala de “enriquecimiento cognitivo”, que reflejaba la estimulación mental acumulada a lo largo de la vida. Las personas con mayor puntuación no solo tenían menor riesgo de demencia, sino que también retrasaron el inicio de la enfermedad entre cinco y siete años.
El estudio incluyó análisis de tejido cerebral de quienes fallecieron durante el seguimiento. Allí se observaron diferencias en la acumulación de proteínas asociadas al Alzheimer, sugiriendo que la actividad intelectual puede contribuir a la reserva cognitiva del cerebro, una especie de “colchón” que permite compensar daños o alteraciones biológicas.
El efecto del enriquecimiento cognitivo se mantuvo incluso al considerar el nivel socioeconómico, lo que indica que no se trata solo de tener acceso a recursos, sino de aprovecharlos activamente durante décadas.
Aunque la investigación no prueba causalidad directa, refuerza la evidencia de que hábitos sostenidos de aprendizaje y cultura pueden influir en la salud cerebral. Actividades cotidianas como leer, escribir o aprender nuevas habilidades no solo enriquecen la mente, sino que también podrían ser parte de estrategias preventivas contra la demencia en la vejez.
El mensaje es claro: mantener la mente en movimiento importa tanto como cuidar el cuerpo. (Con información de Muy Interesante)

