* Sorpresas, foules y acrobacias marcaron la primera jornada en Cancún, donde técnicos y rudos dejaron claro que aquí nadie vino a pasear… y menos a perder.
Por Sergio Masté
Cancún.– El cuadrilátero de Ciudad Natura se convirtió en campo de batalla, circo y teatro al mismo tiempo, con el arranque del II Campeonato Municipal de Lucha Libre, donde las sorpresas volaron más alto que las patadas y los egos cayeron más fuerte que los costalazos.
La noche arrancó con un golpe de realidad para Ala Plateada Jr. y Ala Dorada Jr., quienes llegaron muy confiados… pero salieron viendo estrellitas tras ser sometidos por la dupla de Rey Águila y Baby Disco, que no pidieron permiso para arruinarles el debut y llevarse la victoria con los brazos bien en alto.
En la segunda lucha, el carisma se subió al ring con Axtar y Duende Maya, quienes se ganaron al público desde la primera llave y terminaron llevándose sus primeros puntos tras vencer al Espontáneo y Tuki Tuki, que esta vez no pudieron improvisar una victoria.
Luego vino el caos reglamentario: Invencible Junior y Tiger Fly se llevaron el triunfo, pero no sin polémica, luego de que el réferi descalificara a Ángel Supremo y Heredero Azteca por un foul tan evidente que hasta el público lo sintió en carne propia.
Los campeones defensores, Príncipe Cometa y Angelus, no quisieron sorpresas y dejaron claro que van por el bicampeonato, imponiéndose con autoridad a Rey Monarca Jr. y Carito, quien sustituyó a Guerrero Kukulcán por una lesión en el hombro, en una lucha donde la experiencia pesó más que las ganas.
Y para cerrar con broche de rudeza, en la modalidad de tercias, los “Hijos de la Calle” —Corsario Jr., Rey Espartano y Tizoc— hicieron vibrar a chicos y grandes al derrotar a Alma de Oro, Chikitín y Halcón de Acero, demostrando que la calle no perdona… ni en el ring.
La función contó con la vigilancia —y a veces sufrimiento— de los réferis Dark Palomo, Iván El Grande, San Simón y Mr. Froy, quienes tuvieron que poner orden entre tanta adrenalina.
La segunda fecha ya calienta motores y está programada para el próximo 25 de abril, en una sede aún por anunciar, donde las máscaras, los egos y las cuentas pendientes prometen seguir volando. Porque en este campeonato, caer está permitido… pero levantarse es obligatorio.








